Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Atención: spoilers
Por ahora es solo el arranque, pero ha quedado bastante claro que los dos primeros episodios de Skeleton Crew – Viaje a lo desconocido han sido realmente atractivos y despiertan expectativas para lo que viene en esta nueva serie de Star Wars. Quizás haya tenido que ver con eso algunos de los nombres involucrados: uno de los creadores es Jon Watts, realizador de la más reciente trilogía de Spider-Man, que también dirige el primer capítulo, mientras que el director del segundo capítulo es David Lowery, cuya carrera está integrada por joyitas como Mi amigo el dragón y Un ladrón con estilo. Ya la primera secuencia de This could be a real adventure marca un tono por venir, desde su sutil cita al comienzo del Episodio IV: Una nueva esperanza y su lazo con los films de piratas. Es una escena muy lograda y que deja latentes algunos enigmas sobre lo que viene, para después saltar súbitamente a los verdaderos protagonistas de la serie: Wim (Ravi Cabot-Conyers), Neel (Robert Timothy Smith), Fern (Ryan Kiera Armstrong) y KB (Kyriana Kratter), cuatro niños de diez años que, cada uno a su manera, son buscadores de aventuras. Los dos primeros son torpes (especialmente Wim) y tímidos (especialmente Neel), las otras dos más atrevidas y decididas. Se podría decir que en esos dúos los dominantes son Wim y Fern, aunque el primero lo es más desde el deseo y la ensoñación -lo cual explica los choques con su padre-, y la segunda desde la acción y cierta naturalidad para el liderazgo. Todavía son personajes que no han exhibido todos sus matices, pero los trazos básicos están y la empatía que generan es casi inmediata, a partir de un relato que toma unas cuantas lecciones de Los Goonies y ET-El extraterrestre. En particular desde el retrato de la comunidad que habitan los protagonistas y una dinámica grupal donde la unión entre las partes es forzada, pero las tensiones resultantes terminan impulsando la acción. La cuestión es que un dúo compite con el otro por adjudicarse el descubrimiento de lo que parece ser un templo Jedi, pero que resulta ser una nave espacial que los envía, casi literalmente, a una galaxia muy muy lejana. Esto nos lleva al segundo episodio, Way, way out past the Barrier, donde los protagonistas toman consciencia de su situación y empiezan a tratar de ver cómo volver a casa. Aquí es donde se nota la capacidad de Fern para tomar el toro por las astas y eso es lo que le permite lidiar con un nuevo personaje: el androide SM 33, que cuenta con la voz del gran Nick Frost y que enseguida se gana nuestros corazones con su rudeza y lealtad. Claro que esa lealtad se sostiene en base a una mentira, porque Fern le inventa que ella asesinó a su capitán y que es ella la nueva capitana, por lo que le debe obediencia. Gracias a la sugerencia de SM 33 es que se dirigen a un puerto espacial que resulta ser refugio de piratas y criminales de todo tipo, que nos recuerda -otra vez- unos cuantos pasajes del Episodio IV, pero también a la saga de Piratas del Caribe. Lo cierto es que allí, de la mano de una puesta en escena ágil y fluida, vemos cómo los niños cometen todos los errores posibles: separarse, hablar con la gente equivocada, exhibir una riqueza que llama la atención de todos los presentes y dar demasiada información, especialmente sobre su planeta de origen, que para todos los criminales con los que se cruzan es como una especie de leyenda parecida a un tesoro. Toda esa sucesión de torpezas solo podía tener una consecuencia inevitable: que los cuatro terminen en una celda sin saber cómo salir de allí. Pero ahí es donde se encuentran con un misterioso individuo, alguien que también está prisionero, pero que parece contar con poderes similares a los Jedi y al cual interpreta la verdadera estrella de la serie, que es Jude Law. Ahí es donde termina Way, way out past the Barrier y donde parece realmente empezar Skeleton Crew, que ha tenido una muy buena introducción, con dos episodios que manejaron muy bien los tiempos, atmósferas y ritmos.
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