Título original: Salem´s Lot
Origen: EE.UU.
Dirección: Gary Dauberman
Guión: Gary Dauberman, basado en la novela de Stephen King
Intérpretes: Lewis Pullman, Makenzie Leigh, Jordan Preston Carter, Alfre Woodard, Bill Camp, John Benjamin Hickey, Nicholas Crovetti, Spencer Treat Clark, Pilou Asbæk, Alexander Ward, Danielle Perry, Debra Christofferson, William Sadler
Fotografía: Michael Burgess
Montaje: Luke Ciarrocchi
Música: Nathan Barr, Lisbeth Scott
Duración: 114 minutos
Año: 2024
Plataforma: Max
5 puntos
PEDAZOS DE UNA HISTORIA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Desde sus comienzos, la literatura de Stephen King -principalmente en su vertiente de terror, la más abundante y popular en su obra- dejó algo bien en claro: sus historias de horror son, primero que nada, dramas personales, familiares, comunitarios o todo eso junto. Es más, muchas veces, lo horroroso surge directamente de lo dramático, de esa conjunción entre las miserias, traumas o tragedias de los personajes. Lo terrorífico que afrontan los protagonistas es un espejo retorcido de lo abismal que anida en el alma humana. Carrie, El resplandor o IT son apenas un puñado de ejemplos de esto. Y también lo es El misterio de Salem´s Lot, la segunda novela del autor, en la que repensó el mito vampírico como vehículo para construir una metáfora sobre las crisis religiosas, políticas y sociales que estaban en auge durante los setenta.
Brian De Palma entendió muy bien esta confluencia entre drama y terror, y por eso su adaptación de Carrie es una obra maestra más allá de sus logros visuales. Stanley Kubrick no y por eso su versión de El resplandor es una sobreactuación egomaníaca. Gary Dauberman pareciera querer asimilarlo, pero al final se queda con la superficie dramática y por eso esta nueva transposición de El misterio de Salem´s Lot (antes hubo dos miniseries) no es mucho más que un show de sustos efímeros. Es raro, porque el material parece estar a la vista, con la historia de Ben Mears (Lewis Pullman), un escritor que retorna a su pueblo natal, Salem´s Lot, en busca de inspiración para su próximo libro, pero que se topará con un mal en expansión, que se va apoderando de todo y todos en la zona, y que tiene su epicentro en una misteriosa casa a la que todo el mundo teme.
Sin embargo, lo que realmente vemos es como un rejunte de sujetos y situaciones que nunca terminan de hacer sistema, como si Dauberman nos presentara una especie de sinopsis extensa de un relato más extenso y complejo. No hay en verdad personajes o conflictos, ni tampoco eventos que indiquen una continuidad entre el pasado y el presente de los protagonistas y el lugar que habitan. Tampoco un antagonista con motivaciones claras más allá de matar y esclavizar de forma casi automática. Solo hay hechos que se suceden entre sí casi administrativamente y que configuran, a los ponchazos, un rutinario cuento de vampiros que se van apropiando de un pueblo, mientras se les opone un grupo de marginales con escasas chances de supervivencia. De ahí que importen poco las muertes o los conflictos personales, y que se desperdicie un elenco donde destacan nombres como Bill Camp, Alfre Woodard o Pilou Asbæk.
Es cierto que Dauberman es un artesano competente y eso le permite entregar algunas secuencias donde el montaje se realiza a través de los planos con fluidez y elegancia, o que logra momentos de genuina inquietud a través de la profundidad de campo. Pero son apenas algunos hallazgos visuales dentro de una película donde lo que podía ser una gran historia queda escondida entre retazos narrativos. El misterio de Salem´s Lot prometía mucho más de lo que finalmente da y solo queda una cáscara de drama y terror.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:


