Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Atención: se revelan detalles de la trama.
Los primeros minutos de este capítulo de The Acolyte amenazan con ser de mera transición hacia algo más: luego del gran flashback de Destiny, hay una vuelta al presente en Day, aunque ya no estamos en plena persecución, como en los dos primeros episodios. En cambio, estamos nuevamente en la sede principal de los Jedi, donde Sol trata de convencer a sus colegas de que Mae no es realmente peligrosa, a pesar de que -como bien señala Vernestra- consiguió escaparse luego de asesinar a dos Maestros. Pero Sol se las arregla para que acepten incluirlo en la nueva misión de encontrar a Kelnacca, el nuevo objetivo de Mae, y de paso atrapar a la asesina. Eso le sirve para también traer en el viaje a Osha, que parecía que se iba de vuelta a su antiguo trabajo, aunque rápidamente se encuentra integrando una pequeña unidad de Jedis donde es un elemento clave, porque quizás sea la única que pueda lograr que Mae se rinda sin pelear. A partir de ahí, el capítulo dirigido por Alex Garcia Lopez cobra nuevas energías -o más bien, propósito-, siguiendo en paralelo, por un lado, a Sol, Osha, Yord, Jecki y otros Jedi; y por otro a Mae y Qimir. Ambos grupos tratando de hallar a Kelnacca, en el contexto de un planeta definitivamente hostil, repleto de criaturas que nos hacen recordar un poco a los bicharracos malvados de la King Kong de Peter Jackson. Lo más interesante de ese pasaje un tanto estirado -pareciera que el relato quisiera hacer tiempo hasta el encuentro con Kelnacca- es el diálogo entre Mae y Qimir, donde queda claro que ambos tienen muy poco claro cuáles son los verdaderos propósitos de su Maestro Sith. En especial todo lo referido a asesinar a los Maestros Jedi sin armas, lo cual luce, a toda vista, como algo imposible para Mae. Eso es lo que finalmente la hace desistir de continuar siguiendo las instrucciones de su enigmático jefe, a tal punto que, cuando encuentra la vivienda de Kelnacca, decide entrar sin intenciones de pelear. Sin embargo, en el lugar encuentra a Kelnacca ya muerto, o más bien, asesinado, dándose cuenta de que el Maestro Sith anda por ahí. Inmediatamente, llegan los Jedi y Osha, rodeando la vivienda y ordenándole a Mae que salga para que la arresten. Ahí es cuando arriba el último gran invitado de una fiesta que se presume macabra: la primera en encontrarse con el Maestro Sith, con su amenazante máscara, es Osha, quien se queda paralizada mientras este se aproxima a ella. Ambos quedan cara a cara, él saca su sable y, cuando el grupo de Jedi, con Sol a la cabeza, arremete contra el Sith, este primero aparta a Osha con apenas un movimiento de sus dedos y luego hace volar por los aires a los Jedi con solo un empujón de su mano. Lo último que vemos de Day es la espalda de un Jedi mientras prácticamente cae sobre la cámara. Es un final entre estimulante e inquietante para un episodio que crece a medida que pasan los minutos.
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