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Recapitulación de X-Men ’97: Fire made flesh

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

NdR: Este artículo contiene spoilers.

Una de las grandes ventajas de ser una producción consagrada es la tranquilidad de los autores para innovar en cuanto a géneros. En este caso, el tercer capítulo de X-Men ’97 por momentos deja de lado la acción, el drama y la comedia para sumergirse virtuosamente en la fantasía y el terror. Además, no sólo se conjuga una conmovedora historia sobre la identidad, el sacrificio y la pérdida, sino que también el envío introduce a (quizás) el principal villano de la temporada. Dirigido por Emi Yonemura y co-escrito por Beau DeMayo y Charley Feldman, Fire made flesh rápidamente devela la incógnita planteada al cierre de Mutant liberation begins: una de las Jean Grey es un clon creado por Mr. Sinister. Sin embargo, Bestia descubre que la original no es la mujer que entonces formaba parte del equipo y que, además, había parido a Nathan Summers. Negada frente a su condición de clon y afectada por la desconfianza del equipo, esta versión de Jean termina abducida por Mr. Sinister junto al bebé. En ese momento, la mansión se convierte en una especie de casa del terror. Los X-Men comienzan a ser perseguidos por la representación física de sus mayores miedos y, luego, descienden al infierno, donde quedan rodeados por un ejército de demonios. Poseída por su creador, el clon se presenta como Goblin Queen y revela que Nathan está en manos de Mr. Sinister. Mientras Bestia y Wolverine atienden a una confundida Jean Grey, Morph guía a Magneto, Cíclope y Bishop hacia la guarida del enemigo, afrontando su miedo al hombre que había experimentado con él. Fire made flesh se destaca por la creación de climas que acompañan los traumas de los personajes y el horror que se plasma a través de la animación. Este aspecto no queda sólo en la animación de los monstruos o la violencia sobre los héroes, sino también se refleja en la composición de ambientes sombríos y lúgubres que acompañan esta experiencia perturbadora para los X-Men. Con Morph poseído por Mr. Sinister, los mutantes quedan al borde de la derrota ante Goblin Queen. En ese momento, Wolverine ayuda a que Jean Grey recobre sus recuerdos y, usando sus poderes telepáticos, entra en la cabeza de su clon. A través de distintos escenarios, las mutantes batallan hasta que Jean encuentra la debilidad de su adversaria: el amor por su hijo. Ante ello, rompe el control mental para que la clon, junto a Cíclope, se enfrente al villano y rescate a Nathan. Mientras Mr. Sinister desaparece entre las sombras de su laboratorio, los X-Men regresan de inmediato a la mansión para averiguar qué le había hecho el enemigo al bebé. Frente a la imposibilidad de tratarlo, Bishop se lleva a Nathan al futuro para darle una posibilidad de que tenga una vida saludable. Tras despedirse de hijo y de Jean Grey, la clon parte de la mansión para buscar una nueva vida bajo el seudónimo de Madelyne Pryor. En tanto, Jean regresa a su destrozada habitación, donde encuentra a un perturbado Scott, tanto por haber tenido que abandonar a Nathan contra su voluntad como por la confusión sentimental ante su esposa y Madelyne, clon y madre de su hijo. Fire made flesh termina con un cliffhanger. En un bar perdido en medio del desierto, Forge, un viejo amigo del Profesor X, le dice a Tormenta que existe la posibilidad de que pueda recuperar sus poderes. En concreto, el tercer episodio de X-Men ’97 continúa la senda virtuosa del revival. Innovador y atractivo desde lo narrativo, la serie profundiza en el extenso bagaje del cómic para presentar nuevas historias que permiten darle mayor complejidad a los personajes y conflictos. Quizás allí esté la principal clave del exitoso regreso de los mutantes, incluso más allá del el factor nostalgia. Este aspecto rápidamente quedó rezagado ante la apuesta por relatos novedosos que le han dado un mayor vuelo a esta producción de superhéroes. Y lo más interesante de lo visto hasta el momento es que las decisiones y sensaciones, incluso las más duras, se comunican y se justifican desde la acción y desde lo gestual, dejando a los discursos a un segundo plano.


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