Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Juan Pablo Martínez
Guión: Juan Pablo Martínez
Intérpretes: Florencia Otero, Carolina Kopelioff, Guillermo Pfening, Karina Hernández, Nicolás Piccardo, Julieta Gonçalves, Agustín Iannone, Margarita Molfino, Diego Burzomi
Fotografía: Adrián Lorenzo
Montaje: Javier Favot, Juan Pablo Martínez
Música: Jazmín Esquivel
Duración: 64 minutos
Año: 2023
6 puntos
LAS PEQUEÑAS EMOCIONES
Por Mex Faliero
En Alma, el director Juan Pablo Martínez centra la mirada en el personaje del título, una joven sorda que se enfrenta a un momento clave en su vida: La reciente muerte de su madre la pone en el lugar incómodo de tener que compartir la herencia con una media hermana con la que tiene un vínculo difícil y, mucho más, a tener que ahondar en cuestiones del pasado como la ausencia de una figura paterna de la que, también, siente cierto desprecio. Lo único que la rescata a Alma (Florencia Otero) es su pasión por el buceo, actividad a la que se dedica junto a aquella media hermana (Carolina Kopelioff), con quien heredó una posada en la Patagonia, y un novio (Guillermo Pfening), con el que tiene una relación bastante abierta. Alma es un relato de crecimiento, de paso a la adultez, de voz ahogada que quiere explotar, mucho más en una persona que tiene esa incapacidad desde nacimiento. Pero, también, de pequeños movimientos en el resto de los personajes que acompañan como pueden a la conflictuada protagonista.
La película, escrita además por el propio Martínez, tiene por momentos las dificultades de comunicación de su protagonista: El montaje, un poco fragmentario, avanza como a las apuradas sin dejar reposar una historia a la que se siente como que le faltan unos minutos. Los tiempos se comprimen a favor del ritmo, pero en detrimento de la construcción de los vínculos entre los personajes, lo que hace que de entrada Alma nos arroje a conflictos con los que no podemos comprometernos del todo. Contra esto, la película opone una serie de símbolos que nos permiten leer el mundo interno de la protagonista: Esas profundidades oceánicas de la Patagonia, un entorno líquido que le resulta más cómodo a sus posibilidades, que le permite exteriorizar aquello que en sordina no puede hacer en la vida sobre la tierra. Esa idea, que se vuelve por momentos un tanto reiterativa, da lugar a un aspecto visual que la película aprovecha desde lo sensorial.
Donde sí acierta el director es en el epílogo. Las acciones de la película se dirigen hacia un desenlace en el que se ponen en juego las emociones de los personajes. Y Martínez resuelve todo con un nivel de sensibilidad que se agradece. Mucho más, cuando Alma parecía ganada por una mirada pesimista y actitudes que se codeaban con cierta sordidez. Por el contrario, Alma (buena interpretación de Otero, en un personaje que exhibe complejidad a través de gestos y acción corporal) toma una decisión y la película la sigue, y la abraza, en una última escena donde se contienen los pequeños gestos y las grandes emociones. En este caso sí funciona la apuesta por la síntesis, algo que el film de Martínez parece buscar, aunque a veces lo haga fallidamente. Un poco como le pasa a su protagonista con su destino.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:


