Título original: The Bride! // Origen: EE.UU. / Francia // Dirección: Maggie Gyllenhaal // Guión: Maggie Gyllenhaal // Intérpretes: Jessie Buckley, Christian Bale, Annette Bening, Penélope Cruz, Peter Sarsgaard, Jake Gyllenhaal, John Magaro, Matthew Maher, Jeannie Berlín, Zlatko Buric, Louis Cancelmi, Julianne Hough, Massiel Mordan // Fotografía: Lawrence Sher // Edición: Dylan Tichenor // Música: Hildur Guðnadóttir // Duración: 126 minutos // Año: 2026
4 puntos
TARDE Y MAL
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
La voluntad provocadora y polémica de ¡La novia! es notoria. De hecho, ya era palpable a través del marketing de la película, cuyo póster principal incluye un insulto y un signo de exclamación, plantándose en un lugar supuestamente contestatario. Pero lo cierto es que hay mucho de pose en una película que llega tarde y mal. Tarde porque se quiere prender del éxito de películas con discurso antisistema como Guasón y del auge del discurso woke, pero ambos ya pasaron hace unos cuantos años. Y mal porque su entramado discursivo, a medida que se va haciendo cada vez más explícito, pierde fuerza y consistencia, hasta volverse intrascendente.
Lo del film de Maggie Gyllenhaal es una relectura estética y narrativa que mezcla elementos de todo tipo. La base inicial es, obviamente, la premisa de La novia de Frankenstein, aquel gran film de 1935 dirigido por James Whale, además de Frankenstein, la icónica novela de Mary Shelley. Pero esos cimientos conceptuales son trasladados a la década del 30, con un relato donde la criatura del Dr. Frankenstein (Christian Bale), para combatir su soledad y hasta poder experimentar el placer carnal, le pide a una científica (Annette Bening) que le encuentre/cree una compañera. La elegida termina siendo Ida (Jessie Buckley), una mujer recientemente asesinada a manos de unos mafiosos, que revive para convertirse en esa Novia que se convertirá paulatinamente en una compañera, pero también en un ángel vengador con la memoria fragmentada. Desde ahí, la película irá apoyándose en toda clase de referencias visuales, genéricas, temáticas, culturales e ideológicas: el cine negro y el de terror de los 30, la estética punk, Bonnie y Clyde, El joven Frankenstein, el wokismo y un largo, extenuante etcétera.
Decimos extenuante porque, si bien hay una primera media hora relativamente interesante, básicamente porque todavía no queda claro hacia donde va el relato, en cuanto ¡La novia! deja más claro su rumbo y objetivos, todo empieza a hacerse entre repetitivo y superficial. También podríamos agregar que ofensivo, porque convengamos que, si en cualquier film se tratara a las mujeres como acá se trata a los hombres -que son, con la excepción de Frankenstein, seres infames a los que inevitablemente se castiga de forma física-, estaríamos hablando de una obra misógina. Pero esa ofensa es leve, teniendo en consideración que la historia va acumulando arbitrariedades y cabos sueltos, además de personajes, como la pareja de detectives interpretada por Peter Sarsgaard y Penélope Cruz, que están para alimentar una subtrama policial carente de coherencia y para expresar cosas que Gyllenhaal tiene para decir sobre el mundo. Y lo que dice es entre obvio y forzado, una apología constante del victimismo, con una visión entre estática, infantil y ahistórica de las relaciones humanas.
Hay que decir que, en algunos pasajes -especialmente en sus primeros minutos- ¡La novia! trata de explorar los lazos entre el creador y lo creado, entre autor y personaje, y ahí plantea algunas cuestiones interesantes, que luego no desarrolla con mayor decisión. También que Bale encuentra el tono justo para su criatura, que es relativamente simpática desde su patetismo y ansias de afecto. En cambio, Buckley está totalmente pasada de rosca, en una sobreactuación llamativa, porque encima es notorio que es una actriz que, cuando trabaja desde el rostro y los silencios, es muy buena. Eso también contribuye a ¡La novia! sea una experiencia agotadora y olvidable, que ya quedó vieja incluso antes de su estreno.
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