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Mortal Kombat: Una distopía western

Por Patricio Beltrami

(@Pato_Beltrami)

NdR: Este artículo contiene spoilers.

Uno de los grandes fuertes de Warner Bros. Discovery es la extensa galería de franquicias animadas, que oscila entre clásicos como Looney Tunes y las producciones recientes que formaban parte de Cartoon Network. En materia de superhéroes, el conglomerado no solo ostenta los derechos de los personajes de DC Comics, sino que durante el último lustro le han sacado el jugo a Mortal Kombat más allá de los videojuegos. Estrenado en octubre de 2022, el largometraje Mortal Kombat Legends: Blind Snow demuestra que no solo se puede generar una renovación entre los protagonistas de las historias, sino que también la narrativa de la marca tiene vida más allá del tradicional torneo de las artes marciales.

El primer gran cambio de esta película, en relación a sus predecesoras, es la renovación de la dupla creativa encargada del producto. Si bien Jeremy Adams permanece como guionista, Rick Morales sustituyó en la dirección a Ethan Spaulding, realizador de Mortal Kombat: La venganza de Scorpion y Mortal Kombat: La batalla de los reinos. Tras aprender de los errores cometidos en la secuela, que fueron tan graves que podrían haber agotado cualquier idea de continuidad, volvieron a las fuentes no solo para contar medianamente bien nuevas historias de héroes y villanos, sino para crear un mundo inédito para la franquicia. Lejos de la simplicidad de las resoluciones derivadas del esquemático torneo de artes marciales, una distopía western funciona como escenario ideal para relatar la caída en desgracia de la humanidad.

Justamente, para ello resulta fundamental la figura de Sub-Zero, quien luego se revela como el verdadero protagonista de Mortal Kombat Legends: Snow Blind. En plan Logan, se encuentra recluido en una pequeña granja perdida en los páramos, quebrado en espíritu, escondiendo su identidad e, incluso, soportando el azote del Dragón Negro, la malvada organización que controla la región. Sin embargo, debe alejarse de su autoconfinamiento para entrenar a Kenshi Takahashi, descendiente de Liu Kang y portador del arma necesaria para enfrentar al tirano Kano. Atormentado por su pasado, fastidiado por la falta de convicción de su alumno y apurado por las circunstancias, Sub-Zero se construye como un antihéroe noble, dispuesto a realizar el mayor sacrificio por la supervivencia de la civilización.

Más allá del desierto, de los pueblos que se asimilan a los del salvaje oeste estadounidense y de los villanos que en manada a bordo de autos asaltaban y atacaban pueblos (homenaje a Mad Max), el peso narrativo del western recae exclusivamente en Sub-Zero: un justiciero que, más allá del bien y del mal, encuentra una posibilidad de redención y que, motivado por su moral inquebrantable, se ve obligado a afrontar su última batalla. Lamentablemente, a los ojos del espectador, Takahashi nunca logra convertirse en el héroe al que está destinado a ser, ni siquiera a fuerza de sufrir engaños, ceguera e interminables golpizas y mutilaciones. Si bien es valorable que la franquicia renueve su galería de personajes, en este caso la elección derivó en un guerrero arrogante, nada carismático y superficial en exceso.

Otro aspecto que le juega en contra a la película son los villanos. Por una parte, hay una decena de peleadores secundarios, de los cuales solo cinco tienen algún mínimo desarrollo para justificar líneas de diálogo o secuencias de combate. Asimismo, Shang Tsung está reducido a un sirviente resentido cuyos planes de tomar el poder se agotan tan rápido que solo cobran sentido para justificar dos temas: la ceguera de Takahashi y exponer a Kano como un villano invencible. Líder de los Dragones Negros, Kano no solo posee un cuerpo de robot y una fuerza insuperable, sino que también esconde un misterio que explica qué hay detrás de su enorme poder. Más allá de estas falencias, resulta acertada la elección de Kano como enemigo principal, ya que siempre fue un personaje malvado por naturaleza, un asesino sin moral solo limitado por su condición de mortal. Solucionado esto, no es necesario justificar por qué sus acciones son tan atroces, sanguinarias y despiadadas.

Algo curioso es que Mortal Kombat Legends: Snow Blind fue anunciada como una secuela directa de Mortal Kombat: La batalla de los reinos. De ser así, esta franquicia animada narrativamente queda condicionada a continuar su camino hasta el escenario postapocalíptico encarnado por la tiranía de Kano. Si bien hubiese sido más acertado plantear a esta última historia como una distopía, lo cierto es que el segundo film había acaparado tantos personajes, tramas y subtramas que habría sido difícil plantear cualquier otra clase de continuidad. Por ello, a futuro se observan dos escenarios: más relatos distópicos o un eventual reinicio de la saga con la intención de construir un universo animado..


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