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El bar de la esperanza

Título original: The Tender Bar
Origen: EE.UU.
Dirección: George Clooney
Guión: William Monahan, sobre la novela de J.R. Moehringer
Intérpretes: Tye Sheridan, Ben Affleck, Lily Rabe, Daniel Ranieri, Christopher Lloyd, Max Martini, Briana Middleton, Rhenzy Feliz, Max Casella, Matthew Delamater, Sondra James, Ivan Leung, Alissa Bourne
Fotografía: Martin Ruhe
Montaje: Tanya M. Swerling
Música: Dara Taylor
Duración: 106 minutos
Año: 2021
Plataforma: Amazon Prime Video


8 puntos


UNA PELÍCULA INFRECUENTE

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Con sus primeras tres película, George Clooney se convirtió en un director a tener en cuenta: Confesiones de una mente peligrosa, Buenas noches y buena suerte y Jugando sucio son tres obras efectivas dentro de los géneros que representan, incluso mostrando diversas aristas del Clooney director, exhibicionista o artesano según se lo requiera, siempre interesante y siempre imprevisible. Porque son tres películas muy diferentes entre sí, incluso contradictorias en función de ser películas con aires de postmodernidad o de clasicismo. Se podría decir en ese arranque que Clooney filmaba la película que tenía que ser, con los tiempos y los recursos que cada historia requería. Como sea, velozmente su carrera como director empezó a flaquear, entre películas buscadoras de prestigio y otras que eran un poco caprichosas. Tras ese pozo pronunciado, El bar de la esperanza lo devuelve a su mejor forma.

La película, ambientada en los años 70’s y 80’s, está basada en las memorias del periodista y escritor J.R. Moehringer, por lo que absorbe de buena manera ese espíritu nostálgico de los recuerdos, aplicando elipsis caprichosas como son caprichosos los recovecos de la evocación. Estas memorias en dos tiempos, toman a JR, el protagonista, primero como niño -cuando se va a vivir con su madre a la casa de los abuelos- y luego como adolescente -en el momento en que tiene que definir una identidad y construir un camino hacia la adultez-. El dilema principal del personaje es la esquiva figura paterna que le tocó en suerte, un locutor de radio al que casi no conoce y al que busca en el dial como una forma de conexión que nunca es de dos. En su reemplazo, JR conecta con su tío Charlie, dueño de un bar y de una filosofía de vida que siempre tiene una respuesta adecuada a mano.

El bar de la esperanza es una película extraña y distinta en este presente donde casi todo es sordidez y dolor. Es un film diáfano, hermoso, construido en base a los vínculos que JR va teniendo en su camino: con su tío Charlie (enorme actuación de Ben Affleck), con su madre, con un interés romántico, con su abuelo (hay una secuencia en la que lo acompaña al colegio que es de lo más hermosa), con los impresentables parroquianos que habitan el bar del tío. Cada cruce, cada contacto, es lo que va edificando ese camino. Y Clooney filma todo esto con un cariño enorme, como si las memorias de Moehringer fueran las suyas. Alguna parte de la crítica norteamericana acusó a la película de no tener conflictos pero, bueno, es esa misma crítica que celebra cada drama ampuloso y atiborrado de tragedia a los gritos que pueblan la cartelera y las plataformas. El de Clooney incluso es un film a destiempo en el sentido de que cuenta dilemas de hombres blancos heterosexuales, algo que no parece ser propio de la agenda de la industria audiovisual del presente. Hasta podríamos decir que Clooney aprendió la lección, y su figura se vuelve invisible ocultándose detrás del cuento que tiene entre manos. Candorosa sin cinismo ni hipocresía, El bar de la esperanza elige un tono y una forma y lo sostiene a rajatabla, incluso en la única escena crispada de la película, que es en definitiva ese momento en el que JR hace el quiebre y toma las riendas de su vida.


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