Funcinema

La familia Mitchell Vs. Las máquinas

Título original: The Mitchells vs the Machines
Origen: EE.UU. / Hong-Kong
Dirección: Michael Rianda, Jeff Rowe
Guión: Michael Rianda, Jeff Rowe
Voces originales: Abbi Jacobson, Danny McBride, Maya Rudolph, Michael Rianda, Eric André, Olivia Colman, Fred Armisen, Beck Bennett, Chrissy Teigen, John Legend, Charlyne Yi, Blake Griffin, Conan O’Brien
Dirección de arte: Toby Wilson
Montaje: Greg Levitan
Música: Mark Mothersbaugh
Duración: 113 minutos
Año: 2021


9 puntos


UN NUEVO UNIVERSO

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

Cuando publicamos los resultados de la encuesta 2021 de la redacción de Funcinema descubrimos que no habíamos escrito nada sobre La familia Mitchell Vs. Las máquinas, que fue la película elegida por los redactores. ¿¡Cómo que no escribimos nada sobre La familia Mitchell Vs. Las máquinas¡? ¿¿CÓMO?! Las mayúsculas parecen una exageración pero son una realidad, más allá de un recurso de escritura, porque ¿cómo es que se nos escapó un texto sobre esa maravilla animada dirigida por Michael Rianda y Jeff Rowe, que nos regaló varios de los momentos más divertidos del año? La sorpresa de este redactor ante la computadora fue tal, que inmediatamente se generó el compromiso de escribir una reseña. Y parece un poco tarde en este presente donde las películas se discuten dos días y hasta que sale la próxima película sobre la que hay que discutir, pero creo que en su textura, en su escritura (y no hablamos del guion sino en la forma en que la narración conecta con el espectador), hay algo imperecedero, que la corre varios centímetros del cine regular e industrializado del presente, y la convierte en un clásico instantáneo porque tiene la capacidad de leer una época. Es casi antropológica.

En lo concreto, La familia Mitchell Vs. Las máquinas es una road movie familiar, en la que el viaje funciona como experiencia para fortalecer los vínculos rotos. Y a eso le cruza una suerte de crisis tecnológica, con una inteligencia artificial tomando vida propia y buscando el exterminio de los humanos, con múltiples referencias y guiños cinéfilos a la vez que el tono se parece al de una historia de apocalipsis zombie. Rianda y Rowe piensan la película en función de un público instruido audiovisualmente, que sabe conectar de forma veloz todos los estímulos que propone. Esa conexión no solo se vale de una estructura clásica de drama vincular, sino además de un lenguaje que incorpora la híper-estimulación del presente. Si La familia Mitchell Vs. Las máquinas reflexiona a mil por hora sobre dilemas como la conectividad, lo virtual, el consumismo y la deshumanización, gana porque por empezar lo hace sin volverse solemne ni sentenciosa, y segunda porque incorpora a su lenguaje expresiones del slang virtual del presente como los memes, los stickers (como bien decía Franco Denápole en Funcinema Radio, no comete el pecado de la literalización que comete Emoji: la película por ejemplo). Lo que hace que no quede como una película fechada, es que en vez de poner el gesto por encima del relato, se aprovecha de esos recursos para volverlos sistema, narración pura. Es tal vez la mejor representación de nuestro tiempo, nos sintetiza y nos singulariza con el poder de la caricatura y la sátira. Porque si algo faltaba, además sabe usar perfectamente los recursos de la animación.

Esta virtud que destacamos ya estaba presente en Spider-Man: Un nuevo universo, también producida por Phil Lord y Christopher Miller, dos de los mayores sabios que cuenta la industria del cine norteamericano actual, dueños absolutos del tiempo que une la comedia con lo animado, incluso cuando trabajan en acción real como las películas de Comando especial. Y si como directores son desbordantes, como productores sostienen ese ojo único para los relatos hipertexuales, que ganan muchísimo en la sumatoria de capas de sentido. Lejos del cinismo pop, la obra de Lord y Miller es pura emoción y sensibilidad. Es sensibilidad para integrar toda la cultura de una generación y emoción para hacer con eso relatos sobre seres rotos que intentan recomponerse y mejorar en la relación con los demás. No de gusto fueron productores de las primeras temporadas de la sitcom How I met your mother, esa que sobre la base del cinismo contemporáneo y el final de una forma de entender la comedia televisiva (el formato, post Friend, comenzaba a morir), supo ir al hueso y exprimir todas las emociones de una generación angustiada. Por eso detrás de la catarata de chistes, de los personajes hermosos, de su notable inventiva, de su ritmo trepidante, de lo inusitado de sus giros, en La familia Mitchell Vs. Las máquinas lo que funciona, lo que la vuelve trascendente, son los personajes y la forma para nada vulgar que encuentran para reconectar.

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