Por Matías Mangini y Cristian Ariel Mangini
Es el intento de esta nota tratar de responder a la pregunta ¿cuál fue el primer videojuego? Cuestión que puede parecer sencilla pero que resulta más complicada de lo que se cree, para poder desde allí iniciar un desarrollo de su historia. Al intentar obtener una respuesta concreta nos centraremos en cuatro posibles postulantes: Lanzamiento de misiles (1947), Nim (1951), OXO (1952) y Tennis for two (1958). Esta situación se complejiza aún más al puntualizar sobre los argumentos que pondrían a uno u otro en el pedestal de ser el primero.
Para establecer cuál fue el primero debemos definir aquello a lo que llamamos “videojuego”. Tras indagar en algunas páginas web esta resultó la más apropiada: “Un videojuego es un programa de computación creado para el entretenimiento, basado en la interacción entre una o varias personas y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego. Se desarrollan en un monitor de computadora o en una televisión, en los que el programa va grabado en cartuchos o discos ópticos, discos magnéticos o tarjetas de memoria especiales para juegos”. Por supuesto, sabemos que pueden tener muchas otras características pero estas son las indispensables, las que tienen que estar para poder decir que un videojuego es un videojuego.
Empecemos con el recorrido. En 1947 se concibe por primera vez la idea de videojuego y es patentada con el nombre de Lanzamiento de misiles (o, en inglés, el largo nombre original, Cathode ray tube amusement device). El problema aquí es que más allá de la patente no podemos decir que se trate de un videojuego, al menos no en los términos que lo representan hoy en día. Más bien podemos definirlo como el primer experimento electrónico de una simulación en una pantalla. Se trataba de la adaptación de un radar (de los empleados habitualmente en los buques armados) con válvulas que se proyectaban sobre una pantalla de rayos catódicos, y que con una sobreimpresión en la misma, era capaz de calcular una curva de lanzamiento de misiles hacia objetivos virtuales. No se puede considerar videojuego como tal puesto que no había movimiento, ni tan siquiera juego, solo dispositivos con capacidad de luminancia, lo que desde luego le impide formar parte de nuestra definición.
Más tarde, en 1951, aparecerá Nim, un juego basado en un clásico oriental que iniciaba con determinado número de pilas de fichas y en el que cada jugador usaba su turno para tomar una o más hasta que la última era levantada. En la forma más fácil de jugarlo se consagrará ganador a aquel que agarré la última ficha. En este caso podemos referirnos al ordenador que ejecutaba el juego (Nimrod) como la primera computadora digital diseñada específicamente para jugar un juego, tal vez, incluso el primer juego computarizado, pero no un videojuego. El problema con Nim se encuentra en la ausencia de una pantalla en la que se desarrolle el juego (algo que sí tenía su antecesor Lanzamiento de misiles) ya que el panel de visualización estaba constituido por focos de luz. Esto que no parece importante y puede verse como un peldaño más en la evolución tecnológica del videojuego, es en verdad valioso porque la representación virtual de un avatar es una de las principales características que lo distinguen, por ejemplo, de un juego de mesa.
Un año más tarde, más específicamente en 1952, aparecería OXO, el título que parece reunir las condiciones para ser el primer videojuego de la historia. Se trata de una versión en gráficos computarizados del conocido Tres en raya, juego en el que se alternan dos personas para dibujar una cruz o un círculo respectivamente en un cuadrado dividido en nueve espacios. Aquel que logre ubicar tres de sus figuras en línea horizontal, vertical o diagonal será el ganador. Este videojuego tiene todos los requisitos que mencionamos en esta nota (hay juego, hay representación virtual, interacción con una computadora, etcétera) pero a pesar de ello suele ser descalificado por no tener video animación y se le otorga el lugar de primer videojuego a Tennis for two (1958), diseñado años más tarde.
La polémica en torno al primer videojuego depende del lugar que se le dé a la video animación. Si se la considera parte de su evolución tecnológica entonces Oxo, diseñado por Sandy Douglas, es el primero. Por otro lado, si creemos que es un elemento fundamental del videojuego, Tennis for two, de William Higinbotham y Roberto Dvorak, ocupa ese lugar. Desde aquí creemos que Oxo es el primero porque la video animación puede verse como un recurso visual y descalificarlo por carecer de él es tan absurdo como no considerar a la primera película por carecer de efectos especiales.
Más allá de esta conclusión, que es parte de un terreno sinuoso, esta nota tiene la finalidad de dar un puntapié inicial a la historia de lo que actualmente conocemos como videojuego, sin conocer sus orígenes. Explorarlo es un terreno fascinante que iremos descubriendo.
