Por Mex Faliero
Cuando se conoció que Marvel iba a alimentar la plataforma streaming Disney+ con series protagonizadas por sus personajes de las películas, un poco que dudamos respecto de la calidad la propuesta en general. ¿Qué podían sumar, no solo a lo ya hecho por Marvel en el cine sino a la enorme producción de series en general? Sí, claro, más allá del dinero que obviamente iban a facturar. Sin embargo, como ya lo demostraron en la pantalla grande, esta gente tiene una idea bien definida de lo que quiere y cómo lograrlo, y los pasos en falso son pocos. El universo de series arrancó con WandaVision, una propuesta arriesgada por donde se la mire si uno piensa en el potencial público cautivo del cine de superhéroes: una historia que homenajeaba a las sit-com de la tele, con información aportada en cuentagotas, con guiños a David Lynch (es divertido ver cómo los fans de Twin Peaks se enojaban con las comparaciones), con más misterios que revelaciones y con una apuesta que dio algunos pasos fallidos (el humor no funcionó del todo), pero que se volvió cada vez más sólida, con profundidades psicológicas más que interesantes. Ahora se está emitiendo Falcon y el Soldado del Invierno, una propuesta absolutamente diferente en tono y apuesta: una serie de espionaje y acción física (un par de secuencias han levantado la vara de la acción televisiva), con personajes terrenales que tienen enemigos terrenales, conflictos mundanos, y una reflexión más que atractiva sobre el sentido de los símbolos patrios y la forma de ejercer justicia. En el futuro, la promesa de Loki vuelve a mostrar otro cambio de registro, más por el lado del absurdo y la ciencia ficción lúdica. Lo interesante de todo esto es que el universo de series de Marvel vuelve a mostrar la fluidez con que estas producciones se mueven constantemente, lanzan vínculos cinéfilos, exploran territorios, apuestan sin estancarse en un solo concepto. Series en serio, producciones generosas, entretenimientos que nos vuelven espectadores lúdicos, tal vez como era la televisión antes de que la nueva era dorada de series volviera todo un poco solemne y gigantesco. Dan ganas de mirar estas series a la hora de la merienda después de volver del cole.
