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Host

Título original: Ídem
Origen: Reino Unido
Dirección: Rob Savage
Guión: Rob Savage, Gemma Hurley, Jed Shepherd
Intérpretes: Haley Bishop, Jemma Moore, Emma Louise Webb, Radina Drandova, Caroline Ward, Alan Emrys, Patrick Ward, Edward Linard, Jinny Lofthouse, Seylan Baxter, Jack Brydon, James Swanton
Vestuario: Alexi Kotkowska
Montaje: Brenna Rangott
Sonido: Calum Sample 
Duración: 57 minutos
Año: 2020


4 puntos


TERROR EFÍMERO

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

Cada tanto, el sub-género del found-footage, que tuvo su boom entre finales del Siglo XX y la primera década del XXI (primero con El proyecto de la Bruja Blair, luego con Cloverfield y Actividad paranormal), arremete nuevamente, incluso cuando no se reconozca explícitamente como perteneciente a esa rama. Es el caso de Host, que no apela a la advertencia del estilo “este fue un material encontrado luego de extrañas circunstancias” pero que recurre a una estética que luce amateur; un elenco pequeño de nombres casi desconocidos; una premisa pequeña y concisa; un guión que permite márgenes amplios de improvisación; y un dispositivo tecnológico de moda, muy propio de la coyuntura.

En Host -una producción original de Shudder, un servicio de streaming dedicado al terror y el suspenso-, es Zoom la plataforma que funciona como herramienta de registro, pero también de posible atractivo para el espectador. Aquí tenemos a un grupo de seis amigas que, en plena pandemia del coronavirus, deciden contratar, por puro entretenimiento, a una médium para que arme una sesión de espiritismo. Lo que al principio parece ser una actividad para matar el tiempo y comunicarse un poco, va escalando de la manera equivocada, a partir de la intervención de un espíritu demoníaco que empieza a hacer de las suyas.

Si ya a la película le cuesta arrancar, empantanándose en diálogos triviales entre las protagonistas, que más que darles entidad, solo las pinta como un tanto ingenuas y superficiales en sus comportamientos, el disparador para la sucesión de episodios terroríficos roza lo inverosímil. De hecho, es bastante risible y ya empieza a quitarle seriedad a todo el asunto, lo cual lleva a que todo lo que sigue sea entre rutinario y poco creíble. Por ejemplo, cuesta entender ciertas reacciones o actitudes de los personajes, que hacen que todo sea cada vez más previsible, a pesar de algunos sustos ocasionales. Incluso el film cae en un error no forzado, que es el de no sostener la propia dinámica del Zoom, con su división de pantallas interactuando de manera un poco caótica y antojadiza entre sí. Eso le quita un potencial de desestabilización para la mirada del espectador, que nunca es explotado a fondo y tira por la borda pasajes que podrían ser mucho más tensos.

Quizás el único mérito de Host pasa por la consciencia que tiene de que su premisa es limitada y que puede extenderse por un tiempo acotado. Por eso el metraje no llega a la hora de duración y la película no termina aburriendo, aunque se exponga como un entretenimiento carente de ideas nuevas más allá de aprovechar una herramienta tecnológica de moda. Una pequeña decepción, que muestra que hay cierta corriente del cine de terror que se ha quedado sin elementos nuevos para aportar.

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