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24 líneas por segundo: el cine en el cine, cada vez más lejos

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

En julio hablábamos en esta columna de cómo las salas de cine, con su política de concentración de estrenos, habían mordido su propia cola en la extendida cuarentena que es este 2020 de pandemia y coronavirus. Sin películas de Hollywood por estrenar, aunque pudieran reabrir, los exhibidores preferirían tener sus salas cerradas aniquilando el negocio. Sin embargo, por entonces, teníamos la ligera esperanza de que el último trimestre nos encontrara adentro de un cine. Falsa expectativa. Las últimas noticias provenientes de Estados Unidos dan cuenta que la de James Bond Sin tiempo para morir, la nueva Amor sin barreras de Steven Spielberg, los tanques de Marvel y más producciones demoran sus estrenos para el segundo trimestre, al menos, del año próximo. Por ahora solo Soul de Pixar, Muerte en el Nilo o Warner con Mujer Maravilla 1984 y Duna aspiran a llegar a los cines entre noviembre y diciembre, y especialmente en los últimos quince días del año. La situación actual es más laxa en algunos países de Europa y parte de Asia, donde se hicieron algunos intentos: Mulán y Tenet sirvieron de experimento para ver cómo reaccionaba el público. Las cifras no fueron malas, pero tampoco las esperadas. Seguramente ese experimento le hizo ver a Hollywood que es mejor parar la pelota que seguir insistiendo, mientras el streaming sigue siendo la vía de escape a mano en algunos casos: que tampoco es la solución definitiva para tanques que precisan sí o sí ser exhibidos en salas. Si en Estados Unidos la situación con el coronavirus sigue siendo delicada, en Argentina atravesamos un pico extendido desde hace varias semanas. Y esto, claramente, hace ver que la salida se estira cada vez más en el tiempo. El cine en el cine parece algo cada vez más lejano, y ya dudamos que podamos volver a sentarnos en una butaca por lo que queda de este 2020. Pero tampoco pongamos demasiadas expectativas en los primeros meses de 2021. Es algo realmente triste y desolador. Pero aún más pensar con qué nos encontraremos una vez que esto pase y todo vuelva a cierta normalidad, cuántas distribuidoras de las pequeñas quedarán en pie como para acercarnos ese otro cine que excede a los tanques de Hollywood, qué cine podremos ver en un cine. Una pesadilla inmensa e interminable, digna de la peor de las distopías.

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