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Guns Akimbo

Título original: Idem
Origen: Inglaterra / Alemania / Nueva Zelanda
Dirección: Jason Lei Howden
Guión: Jason Lei Howden
Intérpretes: Daniel Radcliffe, Samara Weaving, Rhys Darby, Ned Dennehy, Natasha Liu Bordizzo, Mark Rowley, Grant Bowler, Hanako Footman, Mattias Inwood, Milo Cawthorne, Colin Moy, Set Sjöstrand, Edwin Wright
Fotografía: Stefan Ciupek
Montaje: Luke Haigh, Zaz Montana
Música: Enis Rotthoff
Duración: 95 minutos
Año: 2019


6 puntos


DISTOPÍA CENTENNIAL

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

En Guns Akimbo se cruzan varios conceptos. Por un lado la película del neozelandés Jason Lei Howden busca emular el espíritu de los videojuegos, especialmente por lo gráfico y el uso de la cámara subjetiva, y la estética del comic; por el otro, reflexionar sobre los alcances de la tecnología y lo virtual en un mundo consumista, sádico y morboso: hay algo de aquellas distopías deportivas a lo Carrera contra la muerte, que convierten la carnicería humana en un entretenimiento. Todo esto el director lo pone a andar sobre un diseño de film de acción ochentoso e híper-violento que quiere además ser un vehículo para que Daniel Radcliffe se acerque a un nuevo público y deje atrás definitivamente las fantasías infantiles. Guns Akimbo no puede cruzar todo con acierto o fluidez, pero sobresale en aquellos pasajes donde la imaginación visual encuentra algunos hallazgos divertidos.

El protagonista es Miles (un Radcliffe muy cómico y dotado para el humor físico), típico nerd solitario que trabaja en una empresa tecnológica detectando trolls. Es ese “vicio” del trabajo el que lo lleva a meterse en un sitio web que organiza peleas a muerte para detectar las fallas del sistema. Claro, la broma se le vuelve en contra y se mete en problemas: los organizadores lo secuestran, lo duermen, le atornillan dos revólveres en las manos (literalmente) y lo obligan a sumarse al juego y eliminar a la máxima competidora, Nix (Samara Weaving). Todo esto que contamos en pocas líneas es resuelto velozmente en la película: si hay algo a favor de Guns Akimbo es que no busca demasiadas explicaciones, se suma al juego y apuesta por lo lúdico. Y si bien hay cierto sadismo en la representación de la violencia, Lei Howden no deja de lado el humor negro ni la idea de que todo es un gran disparate.

Claro, el ritmo es frenético y la representación entre artificiosa y comiquera de ese universo (más las presencias de los citados Radcliffe y Weaving, estrellas jóvenes) nos pone el sello de que se trata de un entretenimiento que apunta a un público actual y determinado: Guns Akimbo es una distopía centennial. La cámara se mueve innecesariamente y la canchereada está a flor de piel, problemas que encuentran los realizadores contemporáneos cuando de pronto pretenden que nos comprometamos emocionalmente con lo que se está contando. Porque, lógico, detrás de todo el juego habrá conexiones entre los personajes que iremos descubriendo y un intento algo fallido por trazar cierto aire romántico. Si en los 80’s una película como Robocop podía ser enormemente violenta (y muy divertida), también había una reflexión sobre esa violencia que la volvía una película con dimensiones y más compleja. Claro, Verhoeven es un director político. Películas como Guns Akimbo demuestran que estos realizadores actuales solo aprehendieron de aquellos lo superficial. No hay nada de malo e incluso puede ser entretenido, pero no deja de ser perecedero.

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