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Set it up: el plan imperfecto

Título original: Set it up
Origen: EE.UU. 
Dirección: Claire Scanlon
Guión: Katie Silberman 
Intérpretes: Zoey Deutch, Glen Powell, Lucy Liu, Taye Diggs, Joan Smalls, Meredith Hagner, Pete Davidson, Jon Rudnitsky, Tituss Burgess, Jake Robinson, Aaron Costa Ganis, Noah Robbins, Ralph Byers
Fotografía: Matthew Clark
Montaje: Wendy Greene Bricmont
Música: Laura Karpman 
Duración: 105 minutos
Año: 2018


5 puntos


LA COMEDIA ROMÁNTICA Y SUS LUCHAS INTERNAS

Por Rodrigo Seijas

(@funcinemamdq)

La comedia romántica es un género casi moribundo, que desde hace unos cuantos años parece estar en una etapa de estancamiento y/o de búsqueda de cierto resurgimiento, con solo algunos hallazgos aislados, como Amor a distancia o Cuestión de tiempo. En este contexto, un film como Set it up: el plan imperfecto –producción original de Netflix- transita a vos vías, intentando recuperar una mirada un tanto olvidada en este tipo de relatos pero también repitiendo errores ya habituales.

La película de Claire Scanlon (que tiene una variada trayectoria en televisión, en series como Black-ish, Brooklyn Nine-Nine, Unbreakable Kimmy Schmidt y GLOW) se centra en dos sufridos asistentes ejecutivos (Zoey Deutch y Glen Powell) que arman un plan conjunto para que sus respectivos –e insoportables- jefes (Lucy Liu y Taye Diggs) comiencen a tener una relación romántica, y así tener un poco de paz. Claro que ese plan perfectamente calculado no saldrá como esperaban, no solo porque podrán conocer mucho los gustos y obsesiones de sus jefes, pero hay factores que no pueden controlar, sino también porque todo el proceso tendrá repercusiones personales entre ellos, llevándolos a enamorarse.

Lo mejor del film aparece cuando le da pleno protagonismo a Deutch y Powell, explotando sus respectivos carismas y la química entre ellos, además de otorgarle una mayor consistencia a sus personajes: ahí es cuando ese ansiado resurgimiento de la comedia romántica tiene lugar, porque lo que vemos es a dos personas que se conocen de casualidad y empiezan a entablar una relación de afinidad, empatía y conexión desde instancias inesperadas. Los diálogos entre ellos –muchas veces cargados de ironía y a la vez de cierto idealismo en sus miradas hacia lo laboral-, pero también esas situaciones donde los gestos o silencios pueden decirlo todo –hay una gran secuencia alrededor de una pizza que termina de dejar en claro que están enamorados aunque aún no lo acepten- son las que conectan a Set it up con referentes ineludibles como Cuando Harry conoció a Sally o Tienes un e-mail.

Sin embargo, Set it up se deja avasallar en muchos pasajes por su gancho argumental, que va demostrando tener poco sostén narrativo, porque la condena a varias escenas arbitrarias y encima utiliza a los personajes de Liu y Diggs –con mayor énfasis en el segundo- como meros resortes para lo que verdaderamente se quiere contar. A eso hay que sumarle que los personajes de reparto –que suelen ser fundamentales en la comedia romántica- no tienen el desarrollo y entidad requerida, comportándose como mero relleno. Por eso los últimos minutos, donde la película debe resolver todos los conflictos que va desplegando –que incluyen el cerrar noviazgos temporales, tomar decisiones de vida y tener súbitas revelaciones sobre el mundo-, lucen cuando menos desprolijos y apurados, como si se estuviera subestimando lo que se venía contando.

Se puede decir que Set it up marca un posible rumbo de recuperación de la comedia romántica, pero no deja de ser un borrador, un intento algo fallido que solo de a ratos consigue acercarse a las mejores etapas de la comedia romántica.

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