Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Anahí Berneri
Guión: Anahí Berneri, Javier Van de Couter
Intérpretes: Sofía Gala Castiglione, Dante Della Paolera, Dana Basso, Silvina Sabater, Carlos Vuletich, Estela Garelli, Santiago Pedrero
Fotografía: Luis Sens
Montaje: Delfina Castagnino, Andrés Pepe Estrada
Música: Nahuel Berneri
Duración: 82 minutos
Año: 2017
8 puntos
COMO UNA LOBA
Por María Putrueli
Desde el afiche promocional de Alanis, con Sofía Gala Castiglione semi desnuda dándole la teta a su hijo Dante (su hijo en la vida real), se abre una controversia que encuentra a priori un camino equivocado. Esto se debe a que dicho afiche pareciera una amenaza, aunque no queda claro hacia quién, generando una incomodidad en cierto público pacato, el cual celebra festivo cuando la mujer semi desnuda posee un arma, un traje de superhéroe o solo se limita a ser un objeto sexual o femme fatale. Ahora, cuando es puta y madre, bueno, ahí entonces comienza el juicio.
De esa manera inicia el recorrido de Alanis, la quinta película de la directora Anahí Berneri, de quien ya conocemos su compromiso visceral y apasionado con el cine que propone y expone, y encuentra en esta ocasión tal vez una de sus propuestas más desgarradoras, con una carnadura en cada plano para no dejar a nadie indiferente, a nadie que sepa donde está puesto el foco de lo que realmente se quiere contar.
En esa línea, la primera imagen nos muestra a Alanis (Sofía Gala Castiglione) con el cuerpo desnudo (y el alma también), limpiando el baño de su casa para luego tomar una ducha y estar lista para atender a sus clientes. Convive en un departamento con una amiga, quien trabaja de prostituta como ella, y quien cuida de su pequeño hijo Dante, cuando ella no puede hacerlo. Llega el cliente, quien resulta ser policía y allí sucede el desalojo, la falsa acusación hacia la amiga de la protagonista por regentear a Alanis, el mote de trata que no es tal, la violencia de la ignorancia, la impunidad del poder y la impotencia de quedar en la calle (para vivir y sobrevivir) con un hijo que cuidar y alimentar, y una vida que se pone cada vez más cuesta arriba.
Todo aquello que capta la directora con planos cerrados, estáticos por momentos, porque lo que se mueve continuamente es el cuerpo de los actores, nos enfrenta con una realidad cruel y dolorosa, una realidad que conocemos, pero que aquí no juega con los golpes bajos ni queda en los lugares comunes. Sí, la prostitución es un trabajo, el cual carece de resguardo legal ni de condiciones decentes, no es un crimen aunque caiga la ley sobre él si se realiza en un departamento. Las mujeres pueden estar en la vidriera cruda de la calle, noche, día, invierno, verano, que nadie actúa sobre eso, a nadie le importa. Afortunadamente, a la dupla y directora de Alanis sí, y allí radica ese compromiso inicial del que hablábamos antes, en mostrar sin juzgar la realidad con la que confrontan miles de mujeres en el país, encerradas en un sistema que no ayuda ni contiene, en guerra con los hombres que las denigran, en guerra con las mujeres que disputan su lugar, y en busca de la paz con uno mismo, una paz que se resume tan solo en tener un lugar y una comida asegurada, algo tan básico que, al tantas veces faltar, se vuelve desolador.
Sofía Gala Castiglione demuestra con este protagónico que es una actriz poderosa, con una interpretación consagratoria: deja todo en su personaje, con la frescura intacta personifica a una loba que hará lo que sea para tener un espacio donde amamantar a su hijo y la posibilidad descabellada, en el mundo marginal en el que vive, de soñar con un futuro feliz.

