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El ángel del deseo

Título original: Passion Play
Origen: EE.UU.
Dirección: Mitch Glazer
Guión: Mitch Glazer
Intérpretes: Mickey Rourke, Megan Fox, Bill Murray, Kelly Lynch, Rhys Ifans, Chuck Liddell, Chris Browning, Mark Sivertsen, Rory Cochrane, Frank Bond, Arron Shiver, Lora Martinez-Cunningham, Robert Wisdom
Fotografía: Christopher Doyle
Montaje: Billy Weber
Música: Dickon Hinchliffe
Duración: 94 minutos
Año: 2010


5 puntos


CAIDA LIBRE AL RIDICULO

Por Mex Faliero

(@mexfaliero)

De un tiempo a esta parte, Mickey Rourke se ha vuelto casi una caricatura, por lo que cualquier proyecto que lo tenga entre sus filas adquiere características particulares: sus rasgos faciales deformados, su cuerpo grotesco, su presencia inevitablemente decadente llevan a que necesariamente los guiones incorporen esos elementos o, en todo caso, se piense de antemano y se construya un personaje modelado a imagen y semejanza del actor. El ángel del deseo parece ser uno de esos casos: aquí Rourke interpreta a un músico de jazz en caída libre, que cuando arranca el film está a punto de ser asesinado por un matón y que parece encontrar un camino de salvación al toparse con una mujer con alas, en lo que puede ser una freak de circo o un ángel, según se vea.

La película dirigida y escrita por Mitch Glazer trabaja esta historia sobre la textura de un noir: hay perdedores irredimibles, mujeres que conducen hacia el centro de la perdición y hombres muy malos que representan al poder. Pero a Glazer parece gustarle el pastiche, y además de ese noir aborda toda una simbología religiosa, a la vez que intenta amalgamar no sólo la presencia ridícula de Rourke, sino también las improbables cualidades dramáticas de Megan Fox como la mujer alada y a un villano interpretado por Bill Murray con su desgano conceptual habitual. Por ahí anda también el incontenible Rhys Ifans como el dueño del circo del que la mujer huye.

Glazer es guionista de una rara experiencia, ya que pasa de la adaptación de Grandes esperanzas de Alfonso Cuarón al thriller El discípulo de Roger Donaldson, de la más que interesante serie Magic City a la comedia ochentosa Los fantasmas contraatacan, donde colaboraría con Murray (de hecho hace un tiempo volvieron a colaborar en un especial navideño para Netflix), de ahí que el actor -suponemos, por amistad- pareciera tomarse bastante en serio todo este despropósito en el que se ve envuelto. Pero si en El ángel del deseo todas esas texturas y tonalidades se pueden inferir a partir del poco miedo al ridículo que exhibe el director, hay un verosímil que se quiebra por la evidente distancia entre los intérpretes que parecen estar actuando en películas diferentes. Además, El ángel del deseo juega a un giro final que se sabía desde el minuto cinco y a una resolución que debe haber funcionado bien en el papel pero puesta en escena luce no sólo ridícula sino también bastante patética. Lo que salva a la película, en todo caso, es su habilidad para no exigir que nadie la tome en serio. El ángel del deseo sirve también para comprobar las decadencias a las que pueden ir arribando algunas figuras del mundo del cine.

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