Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Tony Elliott
Guión: Tony Elliott
Intérpretes: Robbie Amell, Rachael Taylor, Shaun Benson, Gray Powell, Jacob Neayem, Adam Butcher, Tantoo Cardinal, Jamie Spilchuk
Fotografía: Daniel Grant
Montaje: Kye Meechan
Música: Keegan Jessamy, Bryce Mitchell
Duración: 88 minutos
Año: 2016
5 puntos
DEMASIADA INFORMACION
Por Rodrigo Seijas
Otro exponente del variado contenido original producido por Netflix, ARQ es esencialmente un film de premisa: una pareja que se despierta repetidas veces en un laboratorio, en el mismo lapso temporal -gracias a una particular máquina que se encuentra en el lugar-, sufriendo una y otra vez la misma irrupción de un grupo de intrusos con motivos no del todo claros. El contexto situacional es un futuro no muy lejano, donde la escasez de recursos está pautada por una guerra sin cuartel entre una poderosa corporación y un movimiento rebelde. Es decir, algo bastante parecido a Al filo del mañana y Hechizo del tiempo, pero con un solo espacio de desarrollo narrativo y una narrativa más vinculada al thriller.
El obvio desafío para estas películas es poder sostener esa premisa, dándole razón de ser a esa idea de la que nace el argumento. Al realizador debutante Tony Elliott (guionista de las series Hunters y Orphan black) se le nota una indudable capacidad para otorgarle una permanente sensación de fluidez a una puesta en escena enmarcada casi en su totalidad en apenas un espacio cerrado. También se le observa una búsqueda cuidadosa para ir develando poco a poco las capas de los personajes, sus motivaciones ocultas y el pasado que los une, con especial énfasis en la pareja protagónica interpretada por Robbie Amell (The DUFF) y Rachael Taylor (Las aventuras del perro rojo, Transformers). Pero algo falla en el camino y todo el juego de tensiones desplegado, las idas y vueltas, los giros de último momento, en vez de capturar la atención del espectador, lo terminan alejando.
Parece medio difícil de dilucidar qué es lo que sale mal, porque Elliott muestra ser un artesano capacitado y conocedor del oficio. La explicación quizás pase por la acumulación de información: ARQ será un film que transcurre en un solo espacio y con un conflicto muy encapsulado, pero el universo en el que se ubica es bastante más grande, con muchas fuerzas en juego y sucesos previos al narrado, que quedan en un improductivo fuera de campo. De ahí que se deban explicar demasiadas cosas que les podrán importar o afectar mucho a los personajes, pero poco y nada al público.
Hay que reconocerle a Elliott los riesgos tomados, porque en vez de exponer ante nuestros ojos todo ese mundo futurista, prefiere centrarse en los dilemas de un puñado de personas. Sin embargo, ese paisaje general igual sigue imponiéndose desde el off a los choques individuales, que quedan demasiado condicionados por el afuera. Allí se ven las limitaciones respecto a un film como Al filo del mañana, donde la apertura en todo su esplendor al universo de ciencia ficción le permitía a su vez centrarse en los conflictos subjetivos. De hecho, el núcleo esencial de ARQ, al igual que el del film con Tom Cruise, es la historia de amor entre los dos personajes principales, quienes deben superar los quiebres del pasado y restaurar la confianza (y por ende la lealtad) en el otro. Pero eso queda demasiado licuado y sólo adquiere la fuerza necesaria en los minutos finales.
Para cuando arriban esos momentos decisivos, con los protagonistas consiguiendo verdadera carnadura -aún cuando deben seguir explicando casi todo lo que hacen- ya es demasiado tarde: ARQ es una película donde lo general ahoga a lo particular, sin alcanzar la humanidad necesaria.


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