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Marcel Gonnet Wainmayer: “Los valdenses asociaron su fe a la idea de libertad”

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

marcel_gonnetMarcel Gonnet Wainmayer es el director del documental Valdenses, que hace foco en una comunidad con más de ocho siglos de historia que es también la primera iglesia protestante de la historia. Para esto organiza su relato alrededor de la recuperación de la película Fideli per secoli, que fue prohibida por el fascismo, y la gira de la obra teatral Li Valdés, del Gruppo de Teatro Angrogna. El realizador conversó con FANCINEMA sobre el desarrollo del proyecto, las distintas aristas de lo artístico expresadas en la comunidad, los componentes de la identidad valdense y las expectativas de cara al estreno, entre otros temas.

-¿Cómo fue que surgió la idea para el proyecto?

Era una idea antigua. Soy de familia valdense, mi padre es capaz de rastrear ocho apellidos en los Valles Valdenses, así que esta historia se puede decir que siempre estuvo ahí, en el ámbito familiar. Desde la adolescencia (y como no fui criado en la religión valdense) siempre fui curioso y traté de investigar. Luego pude viajar a Italia por primera vez y conocí el Centro Ecuménico Agape y el Archivo del Centro Culturale Valdese de Torre Pellice, que me permitió vislumbrar qué podía contar y para dónde podía ir la historia.

-Lo artístico, a través del cine o el teatro, parece ser una herramienta de resistencia para los Valdenses. ¿Por qué creés que se da así? ¿De qué manera aparece en la película?

Existe una tradición de representaciones teatrales que viene de los grupos juveniles de la iglesia. De hecho, la película muda Fideli per secoli, que es parte central de nuestro documental, fue realizada por jóvenes entusiastas de aquella época. Pero hay también mucha producción de dibujo, pintura y literatura: los valdenses fueron desde muy temprano campesinos letrados, y creo que eso los hacía al mismo tiempo rebeldes y curiosos.

-Una de las metas del film es preguntarse cómo la corriente valdense persiste en la actualidad, a pesar de todo. ¿Cuál creés que sería la respuesta a este interrogante?

Creo que en el caso de los valdenses, la clave está en que asociaron su fe a la idea de libertad. Para ellos estos son valores supremos, y las persecuciones fueron reforzando estas ideas. Toda la historia moderna de Italia también tuvo un impacto enorme para que ellos llegaran a las posiciones que sostienen en la actualidad. Me parecía muy interesante hacer un linaje de resistencia de más de ocho siglos, pero obviamente que hubo muchas etapas históricas, siempre marcadas por más o menos persecuciones: no hay que olvidar que la libertad sólo les llegó a mediados del Siglo XIX.

-¿Qué dificultades y desafíos tuvo que afrontar la producción? ¿Cómo fue el proceso de rodaje?

Era una producción compleja por la dispersión geográfica, pero sobre todo porque los materiales con los que trabajamos nos obligaron a relacionarnos con muchas instituciones, cada una con sus tiempos y procedimientos. Las filmaciones siempre fueron muy placenteras, y sobre todo cuando se incorporó al proyecto el Gruppo Teatro Angrogna, que con su música y su participación me permitieron humanizar un poco una historia que era muy larga y compleja de contar.

-La valdense es una comunidad con más de 800 años de historia y lo que se ve en el documental es irremediablemente una introducción. ¿Qué elementos de su identidad creés que quedaron afuera y valdría la pena explorar con mayor profundidad?

Me hubiera gustado aplicar más la cámara a la intimidad de ciertos momentos, que definen la identidad valdense. Existe, por ejemplo, la tradición del té a las 5 de la tarde, que viene de la presencia antigua de protestantes ingleses en los Valles Valdenses. Hay tradiciones del campo que los valdenses encaran de forma comunitaria, que también fueron parte de mi infancia. Y hay cuestiones político-religiosas que no pude abordar, como el modelo de escolarización valdense (las llamadas “Escuelas Beckwith”) o las cuestiones idiomáticas (los valdenses han transitado tanto por regiones como por idiomas) que también tuve que mutilar.

-A días del estreno en la Argentina, ¿Qué esperás por parte de la recepción del público?

Me gustaría que tanto creyentes como no creyentes se acerquen a esta historia, porque me parece que hace pensar sobre ciertos prejuicios y ciertos debates morales que son bastante actuales. La tradición valdense tiene algo de fascinante para mí, y si consigo transmitir al menos una parte de esa fascinación, ya me doy por satisfecho.

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