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Música, amigos y fiesta

friends1Título original: We Are Your Friends
Origen: EE.UU.
Dirección: Max Joseph
Guión: Max Joseph, Meaghan Oppenheimer, Richard Silverman
Intérpretes: Zac Efron, Wes Bentley, Emily Ratajkowski, Jon Bernthal, Shiloh Fernandez, Alicia Coppola, Jonny Weston, Jon Abrahams, Diana Prince, Jacqui Holland, Lauryn Morse
Fotografía: Brett Pawlak
Montaje: Terel Gibson
Música: Matthew Simpson
Duración: 96 minutos
Año: 2015


5 puntos


Fiesta de farsantes en la espuma social

Por Federico Bruno

(@_federicobruno)

friends22Música, amigos y fiesta: las tres cosas en la vida del mundo de la electrónica, al menos para el director o el encargado de traducir We are your friends. Cole Carter (Zac Efron) es un joven carilindo que persigue el hit, lejos del bullicio de una sala de ensayo pasa horas sentado frente a una computadora editando aquella pista que cree que será su trampolín al éxito, las noches interminables y los grandes festivales. Dedicada a un público juvenil, parece readaptar al Efron de High School Musical y eso le sienta cómodo al actor. En el medio se sucederán los excesos, estereotipos, desamores, crisis existenciales y algún que otro golpe bajo (innecesario). El montaje de la película es muy bueno y las actuaciones oportunas, la ópera prima de Max Joseph viene con grandes augurios para el realizador aunque no es gran cosa. El todo es apenas bueno, mientras que algunas partes son muy prometedoras.

Los problemas que guían la trama de esta historia no tienen mucho peso específico, en una película musical a veces parecen prescindibles. Algo parecido ocurrió con Alta fidelidad, pero la relación del fracaso amoroso con la música al menos resultó más atractiva para los espectadores (en particular para los nostálgicos del formato vinilo). Aquí, todo lo contrario, es la búsqueda del éxito sin mediar consecuencias. El soundtrack sabe acompañar bien las hazañas y los retrocesos del incipiente pinchadiscos. Las pulsaciones se aceleran al ritmo de loops y visuales; la demostración empírica de la mezcla de canciones acompañando al movimiento del cuerpo es triunfante; y hay una gran animación de unos cuadros que cobran vida e inundan una habitación.

El grupo de amigos de Cole (Shiloh Fernandez, Alex Shaffer y Jon Bernthal) comparte la austeridad con las ganas de pertenecer a una clase alta que se vislumbra hermética, en San Diego. El cómo se resuelve fácil: alguno prueba suerte en Hollywood, otro de relaciones públicas en un bar nocturno y uno se encarga de vender drogas. Terminan asociándose con la propuesta de ingresar al mercado bursátil en una empresa que en un principio se dedicará a salvar propiedades del embargo y luego a estafar a sus inquilinos, ligera crítica a la burbuja inmobiliaria que asoló en la crisis mundial del 2008. La reserva de moral, por supuesto, recaerá en las espaldas del bondadoso Carter.

Con más frivolización que nunca, el joven DJ traba relación con el experimentado (Wes Bentley), compartiendo marihuana en la puerta de atrás de una disco. Así comienza el trajín de desencuentros del maestro con el discípulo que al poco tiempo se verá envuelto en una encrucijada amorosa, atraído por la pareja y asistente del primero. La femme fatale es interpretada por la imponente Emily Ratajkowski que parece seguir el camino que han marcado recientemente modelos como Cara Delevingne en su migración a la pantalla grande. Están a la altura, sin mucho que envidiar a otras actrices de su edad que ya suman decenas de films.

La cámara va a la computadora del protagonista, vuelve al primerísimo primer plano de su frente -con el ceño fruncido- y así se alterna. Está filmado tan bien que aún los más alejados de ese mundillo nos sentimos comprendidos entre todos esos sonidos, reavivando el debate entre lo digital y analógico. O si es o no música, la conclusión quedará para cuando la vean ustedes, pero finalmente la relación de lo que suena en ese croquis de one hit wonder con el mundo exterior es simpática e interesante al mismo tiempo. El segmento es tan específico que cae en muchos clichés de estos chicos tan despreocupados que a veces dan ganas de ahogarlos en una bañera.

Música, amigos y fiesta es entretenida, pero nunca termina de desglosar los submundos que deja entrevistos y será sin dudas tildada de superficial. Cuenta bien una historia que es desde el guión regular. Sin lugar a dudas, ni se acerca al reconocido enfrentamiento de Pappo con Dj Deró en Sábado Bus. “Yo brindo para que la música tocada por seres humanos triunfe”, sentenció el Carpo aquella vez. Justo antes de pedirle que se buscara un “trabajo honesto”.

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