Título original: Love, Rosie
Origen: Alemania / Inglaterra
Dirección: Christian Ditter
Guión: Juliette Towhidi, sobre la novela de Cecelia Ahern
Intérpretes: Lily Collins, Sam Claflin, Suki Waterhouse, Tamsin Egerton, Christian Cooke, Jaime Winstone, Art Parkinson, Lily Laight, Jake Manley, Nick Lee, David Crowley
Vestuario: Leonie Prendergast
Montaje: Tony Cranstoun
Música: Ralf Wengenmayr
Duración: 102 minutos
Año: 2014
2 puntos
La culpa no es del amor
Por Javier Luzi
Con el cinismo posmo -siempre tan bien considerado-, que nos enseñó a tildar a cualquier mostración y demostración de sentimientos de cursi y mariconería, la comedia romántica se vio plena de intentos vanos en los cuales, que los protagonistas se queden juntos, les importa sólo a ellos. Este género es más que una religión, porque si no creés, se te nota y más temprano que tarde. Todo se vuelve artificio y los clisés se quedan en clisés.
Los imprevistos del amor es otra clara prueba de lo que no hay que hacer. Rosie (Lily Collins) y Alex (Sam Claflin) se conocen desde toda la vida, son amigos inseparables, mejores amigos. En el cumpleaños de 18 de ella el alcohol les permite casi pasar a otra instancia pero sin poder concretarla. A partir de ese momento, todo será un histeriqueo permanente, el ser “el uno para el otro” que todos ven y ellos no se atreven, las peripecias que los envolverán a cada uno con otras parejas durante doce años y servirán para desarrollar la trama.
Hasta acá, nada que no sea base para este tipo de películas. El problema es que ni el ritmo, ni el tono del relato, ni las actuaciones y mucho menos “los imprevistos” que el guión urde son los acertados. Todo es denso y profundo pero realizado con una liviandad que descoloca. ¿O cómo describir la situación que debe transitar la protagonista: sexo con un agraciado joven (inexperto y precoz) al que casi ni conoce – preservativo perdido en el interior de su vagina – atención de urgencia en una clínica – pastilla del día después – y, aún así, embarazo confirmado?
Al elegir un tratamiento realista y apenas llegar a construir una telenovela berreta, el humor nunca funciona. Y las resoluciones para cada situación o para hacer avanzar la narración son fáciles y ramplonas. Los personajes secundarios -salvo Ruby (Jaime Winstone) la amiga incondicional-, siempre tan imprescindibles en estos casos, hacen agua (la madre y el padre de ella) o van desapareciendo (los hermanos de ella) o permanecen por pura necesidad del guión (el cuñado de él). Las personas con las que Rosie y Alex se emparejan son o estúpidas o frívolas o infieles o mala gente. O todo eso junto. Una estereotipidad que sólo está puesta para maltratar a los personajes y reírse de ellos y así resulten más fácil de ser abandonados y sin culpa para los protagonistas.
Todo está patinado de conservadurismo y pacatería: la joven tiene sexo con el corpiño puesto; el médico ginecólogo le hace gesto con sus manos enguantadas y cara de asco para que abra sus piernas para la revisación; ella no abortaría (jamás se dice la palabra) por sus padres católicos y la educación que le dieron pero advertida por una farmacéutica comprende que dar en adopción a su bebé es una opción (igual jamás eso sucederá, lo sabemos). Que se manipule la historia para que parezca que tener un hijo a los 18 por puro error igual permite tener una vida cuasi adolescente (con viaje al exterior incluido y noche de fiesta), es por lo pronto, de una hijaputez mayúscula pensando al público al que se dirige el film.
Hay dos hechos que pintan la mediocridad y la ideología rancia que destila esta producción: en uno, los padres de Rosie venden la casa y se van de mochileros a conocer lugares del mundo que siempre quisieron. El padre le escribe una carta y le dice, para aleccionarla con respecto a sus sueños, lo que tardó en cumplir los suyos y lo bien que hace realizarlos y que si no pudo antes es porque “la vida se interpuso”. Si el hombre trabajó y armó una familia con tres hijos, ¿eso sería la vida que se interpuso? El súmmum es el comentario de la joven que, ante los reproches de su amiga cuando le cuenta que está de nuevo y se va a casar con el joven que la embarazó y desapareció por cinco años, enuncia: “yo sólo quiero pertenecer a alguien”. Una guionista, Juliette Towhidi, se lleva puestos siglos de luchas libertarias por la igualdad sin ningún prurito.
Pobre generación esta que tiene como referencia Los imprevistos del amor. Nosotros tuvimos otra inglesa magnifica, Cuatro bodas y un funeral.


RT @fancinemamdq: ESTRENO – #LosImprevistosDelAmor, de Christian Ditter: 2 PUNTOS para Javier Luzi http://t.co/DsSjlELok9 http://t.co/35Dym…
«@fancinemamdq: ESTRENO – #LosImprevistosDelAmor, de Christian Ditter: 2 PUNTOS mi crítica http://t.co/Y7BAh9Wh5P http://t.co/XlmCTQ6pmr«