Un buen lugar adonde regresar
Por Milton Peralta

Héroe es el que regresa, pero: ¿quién es el que regresa? ¿Adónde regresa?
Ya no regresa quien solía ser. Regresa quien ha vivido, crecido y madurado.
¿Cómo sucede esto?
La palabra obra la magia.
Hablemos de Wendy da la fórmula: Wendy es por la palabra. Lo silenciado es no ser.
El héroe, si regresa, regresará a un espacio hablado.
La adicción es lo no dicho; la dicción es lo contrario, aunque esto no sea etimológicamente cierto.
La obra teatral de La corte de los milagros parece recrear, mediante una escena terapéutica, la escena mítica de la caverna: ir desde la creencia de que las sombras proyectadas son la realidad hacia el exterior para comprobar que la realidad es otra cosa. Luego, el retorno a la caverna para comunicar la novedad a los otros, corriendo el riesgo que corresponda. Para estos riesgos están los héroes.
La obra escrita y dirigida por Virginia Ceratto va de a poco, rodea el tema, se entrama la cosa con toques de humor y arranques de ira, desovilla la palabra hasta los abrazos y la ternura final. Un buen modo de regresar, un buen lugar adonde regresar.
Libro y dirección de la compañía: Virginia Ceratto. Intérpretes: Micaela Raimondo, Nilda Pereyra, Sofía Mércuri Amigo, Nicolás Pecollo, Joni Vera, Amancay Frigerio. Asistencia técnica: Araceli Cavallero. Asistencia general: Laura Parra. Dirección general, actoral y puesta: Mauro Martínez. Sala: Sala B – Centro Cultural Soriano (25 de Mayo y Catamarca, Mar del Plata), lunes y martes de enero y febrero 21:30.
