Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Juan Manuel Rampoldi
Guión: Alejandro Montiel, Mili Roque Pitt
Intérpretes: Nicolás Riera, Rocío Igarzábal, Gastón Soffritti, Darío Lopilato, Diego Ramos
Fotografía: Sol Lopatin
Montaje: Alejandro Carrillo Penovi
Duración: 88 minutos
Año: 2015
2 puntos
Hacer patria
Por Rodrigo Seijas
Hemos pasado de los noventa, donde pegarle al cine argentino era gratis, al nuevo milenio, donde muchos -demasiados- se ofenden mortalmente si uno se atreve a hablar mal de algunas películas argentinas. Digo algunas porque esa defensa que cae muchas veces en el patoterismo se limita a cuatro o cinco films al año; los ciento cincuenta restantes intentan sin pena ni gloria conseguir aunque sea un poquito de respaldo moral de los habitantes del suelo argentino. Lo cierto es que hay demasiado extremismo, tanto a la hora de respaldar como criticar determinado cine argentino, pero en ciertos momentos estaría bueno que los que se rasgan las vestiduras y levantan la bandera argentina bien alto, pero después resulta que vieron dos películas nacionales en el último año -y una de ellas fue Relatos salvajes-, se tomen el laburo de mirar El desafío. Y que luego prueben a ver si tienen tantas ganas de levantar bien alto la bandera argentina mientras inflan el pecho. Porque ser un patriota implica no sólo estar en las buenas, sino también en las malas. O en este caso, en las muy malas.
Entonces, a bancársela viendo El desafío, que transcurre en un parador donde se realiza un concurso televisivo de búsqueda de talentos que sirve de marco para un romance con una construcción terriblemente endeble, en el que los dos protagonistas se enamoran porque sí, porque así lo indica el guión. Pero claro, ese mismo guión no se conforma sólo con eso e introduce un triángulo amoroso, unos cuantos dramas personales y familiares, y hasta un par de discursitos críticos hacia la superficialidad de la televisión, mientras hace uso de una puesta en escena televisiva al extremo, con una música que remarca absolutamente todo lo que sucede en pantalla. Y como si eso fuera poco, pone y saca personajes de la pantalla sin ningún tipo de explicación y mete todo un conjunto de frases imposibles, como cuando la protagonista dice de su amado algo así como “sé que es una buena persona por la forma en la que canta”. Ajá, pero qué interesante.
Prepárense para ver esta reversión actualizada, una década y media después, de La edad del sol -aunque un poco menos conservadora, hay que admitirlo-, a este producto jamás pensado de forma cinematográfica, concebido sin el más mínimo cuidado y que ni siquiera es capaz de apostar al disparate o la comedia alocada, porque se toma muy pero muy en serio. Y para aguantar viendo cómo Rocío Igarzábal pareciera pensar que actuar es estar linda; a Nicolás Riera sacarse varias veces la remera para mostrar su físico musculoso hecho a base de mucho gimnasio y por ninguna otra razón, como si fuera un integrante del reparto de Crepúsculo; a Darío Lopilato recurriendo a los chistes y mohines de siempre; y a Diego Ramos haciendo todo lo posible para estar insoportable.
Vamos, hagan el esfuerzo de ver El desafío, que está pensada para un público adolescente al que pareciera considerar como pobres idiotas que van a ver y aplaudir cualquier cosa y que evidencia que si el Grupo Clarín le hizo un gran daño cultural al país, Telefé, integrante del Grupo Telefónica, no se queda atrás, aunque pocos se quejen. Y pregúntense si los jóvenes espectadores se merecen pagar una entrada para ver esto, si lo van a disfrutar, si se van a sentir representados por lo que ven o no, corriendo el riesgo de que la respuesta no sea precisamente positiva.
Argentinos hasta la muerte, ¿no? Bueno, los desafío a ver El desafío. Hagan patria. Y después me cuentan.


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