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Un amigo para Frank

frank posterTítulo original: Robot & Frank
Origen: EE.UU.
Dirección: Jake Schreier
Guión: Christopher D. Ford
Intérpretes: Frank Langella, James Marsden, Liv Tyler, Peter Sarsgaard, Susan Sarandon, Jeremy Strong, Jeremy Sisto, Rachael Ma, Bonnie Bentley, Ana Gasteyer, Katherine Waterston
Fotografía: Matthew J. Lloyd
Montaje: Jacob Craycroft
Música: Francis and the Lights
Duración: 89 minutos
Año: 2012
Compañía editora: Blushine


6 puntos


¿Comedia dramática o drama con comedia?

Por Rodrigo Seijas

(@fancinemamdq)

frank unoHay films que durante todo su desarrollo están con un pie en la comedia y otro en el drama, sin definirse por completo. Algunas lo hacen por indecisión, otras parten de un plan narrativo. Un amigo para Frank parece en principio pertenecer al segundo grupo, aunque en verdad integra el primero. En todo caso, su posicionamiento le da ciertas ventajas y seguridades, pero también desventajas y peligros.

La ópera prima de Jake Schreier desde el principio se plantea como un relato pequeño, sin grandes ambiciones, situándose en un futuro cercano (y muy parecido a la actualidad) donde los robots ya forman parte de la vida cotidiana. Entonces tenemos a Frank (Frank Langella), un ex ladrón de joyas, ya retirado bastante a regañadientes, quien comienza a dar indicios de que no puede manejarse solo. Es por eso que su hijo Hunter (James Marsden) le regala un robot mayordomo programado para servirle y hacerle su vida más fácil. Lo que para Frank es al principio un objeto molesto que siempre lo vigila se irá convirtiendo no sólo en un compañero dentro de sus rutinas, sino también en un socio para su gran deseo, que es claramente el volver a las andanzas, a robar como en las viejas épocas.

Lo llamativo en Un amigo para Frank es que no le basta el cuento de amistad y robos focalizado en esa pareja despareja conformada por los dos protagonistas, que funciona bastante bien, en buena medida gracias a la sobria y a la vez querible actuación de Langella y el excelente aporte en la voz del robot por parte de Peter Sarsgaard. Es por eso que se incorpora no sólo la subtrama de la relación con el hijo, sino también la del vínculo con la hija, interpretada por Liv Tyler, y la de un potencial interés amoroso con una bibliotecaria encarnada por Susan Sarandon. Allí el film encuentra ciertos puntos altos en cuanto al medio tono y la honestidad con que se pintan las relaciones -Frank se revela como un tipo agrio, caprichoso y hasta infantil, pero su comportamiento no pierde verosimilitud ni lógica dentro de la historia-, pero también unos cuantos puntos bajos en cómo se empantana la narración, con los personajes apareciendo y desapareciendo con notoria arbitrariedad.

Un amigo para Frank sostiene a lo largo de casi todo el metraje ese andar a dos puntas, tanteando tanto el drama familiar y de la vejez, como la comedia de robos, como si buscara aligerar lo primero con lo segundo y realzando la trascendencia de lo segundo con lo primero. En ninguna de las dos vertientes adquiere el peso suficiente, con lo que termina imponiéndose básicamente como una película de actores, basando su encanto en un elenco sin fisuras -en especial Langella y Sarandon- que jamás cae en la exaltación lacrimógena ni busca la simpatía fácil de los espectadores. Sin embargo, que lo único para destacar sean las labores actorales habla de las limitaciones y falta de riesgo de un film que se queda a mitad de camino en su propuesta, en la medianía absoluta, sin apretar el acelerador en fondo en lo dramático o en lo cómico, perdiendo la oportunidad de ser una obra realmente original.

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