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Tunteyh o el rumor de las piedras

tunteyh posterTítulo original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Marina Rubino
Guión: Marina Rubino
Aparecen: Jairo Martinez, Guillermina Martínez, Comunidad Nop ok wet
Fotografía: Rafael Sammartino
Montaje: Federico Casoni
Duración: 74 minutos
Año: 2013


7 puntos


Percibir

Por Matías Gelpi

(@matiasfancinema)

tunteyh unoVemos al principio a algunos de los miembros de la comunidad wichí Nop ok wet pescar en un paraje tranquilo del Río Pilcomayo en Salta. El narrador Jairo Martínez dice en un perfecto wichí que nosotros entendemos por los subtítulos, que el río es el principal sustento de su comunidad y que parece que está siendo envenenado por la actividad minera en Bolivia y su cauce, modificado por la deforestación. Además nos cuenta que se va a tomar una muestra del agua del río y se la va a llevar a analizar a Buenos Aires para confirmar esta información que es trascendental para su vida. A partir de ahí, Tunteyh o el rumor de las piedras comienza, cada vez con más fuerza y profundidad, a inmiscuirse en la vida de la comunidad Nop ok wet y poco a poco vamos olvidando los elementos más puramente ficcionales del relato que tienen que ver con aspectos particulares de la vida de Jairo Martínez.

Lo más importante y lo que mejor funciona en el documental de Marina Rubino es ese recorrido que se inicia con la escena de la pesca y va por casi todos los aspectos de la vida en comunidad. Rubino encuentra el tono justo, descarnado o más bien desadornado y bello, tomando la suficiente distancia  para desplegar la cultura que tiene enfrente. Abandona la mirada paternalista, melancólica o de tristeza impostada, o de ese estado en el que entran los comunicadores de FM de Capital Federal cuando se ponen tristes porque murió Cerati, que podríamos denominar “Ceratismo”. Entonces podemos entender un poco más de qué hablamos cuando hablamos de cultura en su sentido más práctico y necesario, que es llenar de sentido la existencia mediante una infinidad de actividades que son a la vez concretas y también de gran significación espiritual. También de esas imágenes acompañadas con el sonido ambiente o las conversaciones ocasionales brota con claridad la alienación de nosotros, los habitantes del progreso, que estamos cada vez más alejados de la concreción de las cosas, o sea de conectarnos directamente con la construcción de los objetos. Pero la sensación no es que Tunteyh nos esté acusando de “occidentales que dan la espalda a las culturas que están desapareciendo” sino que nos interpela diciéndonos que así como nosotros, de la forma en que vivimos, hay ciertas cosas que no vamos a percibir o que nunca vamos  a sentir, así a la inversa  les sucederá a los miembros de la comunidad Nop ok wet, aunque uno no puede evitar pensar que sólo somos nosotros los que nos estamos perdiendo de algo.

Fuera de nuestra innecesaria y pedante reflexión filosófica, no vamos a dejar de señalar que este buen documental de Marina Rubio falla hacia el final cuando retoma la parte más forzada del guión, un montaje paralelo innecesario entre el nacimiento de un nuevo bebe y la recepción de los resultados del análisis de las aguas del Pilcomayo. Es una lástima, porque es un final manipulador que va en contra del tono general de Tunteyh, pero que por suerte no hace olvidar todo lo bueno construido anteriormente.

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