Título original: Straw Dogs
Origen: EE.UU.
Dirección: Rod Lurie
Guión: Rod Lurie, sobre el guión de David Zelag Goodman y Sam Peckinpah, a la vez escrito sobre la novela de Gordon Williams
Intérpretes: James Marsden, Kate Bosworth, Alexander Skarsgård, James Woods, Dominic Purcell, Rhys Coiro, Billy Lush, Laz Alonso
Fotografía: Alik Sakharov
Montaje: Sarah Boyd
Música: Larry Groupé
Duración: 110 minutos
Año: 2011
Compañía editora: Blushine
6 puntos
Siempre corriendo de atrás
Por Mex Faliero
Salvo que aporten una nueva mirada, las remakes tienden a ser elementos bastante inútiles, sólo necesarios para la recuperación de algún clásico: en el caso de Perros de paja, invariablemente nos llevará a rever aquel viejo film de Sam Peckinpah, tal vez su mejor película, donde mejor supo cruzar las tensiones sexuales y sociales, con la violencia desaforada tan habitual en él. Y precisamente lo que luce en esta versión 2011 (editada en dvd aquí por Blushine), dirigida por Rod Lurie, es precisamente una falta de convicción para hacer de aquello algo no sólo novedoso, sino necesario. Calcando situaciones y diálogos, esta Perros de paja no está mal pero aparece siempre como corriendo detrás del original. Y, claro está, pierde por goleada.
Aquella pareja que se mudaba a un pueblito de Inglaterra, ahora se convierte en una pareja que se muda a un pueblito del interior norteamericano. Es decir, lo que en aquella era universalidad, aquí es localismo. David Summer ya no es un matemático, sino un guionista de Hollywood. Lo que esta nueva versión de Lurie parece querer determinar es más una mirada clasista, de ricos de Los Angeles que caen en un pueblo retrógrado, machista y violento, contra aquella más inquietante de Peckinpah donde en el fondo había un conflicto entre ciencia y religión, entre hombre vulgar y hombre académico, donde la violencia era un viaje de ida para los protagonistas. Aquí, por el contrario, hay como una innecesaria exacerbación de esa violencia, que es menos “bella” que en la película de Peckinpah pero funciona como un crecimiento dramático de Summer: en esta nueva versión está mucho más presente el concepto de hombría que en la del ‘71. De hecho, el personaje femenino es clave, especialmente en la secuencia final: mientras aquella (Susan George) era más ambigua en cuanto a sus deseos, esta (Kate Bosworth) es más cristalina y menos compleja.
El cine de Peckinpah no era sólo un muestrario de violencia, como a veces lo malinterpreta el Tarantino más vacuo. Había en sus películas un trabajo de montaje fragmentario que servía para revelar las diversas capas éticas y morales de sus personajes. La inquietante secuencia de la violación es un ejemplo de ello. El mayor problema que evidencia esta Perros de paja es que no sólo copia secuencias, resoluciones y diálogos, sino que Lurie intenta emular también ese estilo áspero del montaje sin darse cuenta que eso es una marca autoral que puesta porque sí carece de sentido. Entonces regresamos a esa idea de que esta nueva versión corre de atrás a la original, emulando pero nunca construyen algo original o novedoso. Hay sí un acercamiento a esa América blanca y bruta, pero es algo que en todo caso ha tenido mejores y más crudas representaciones en otras películas.


Vi la remake de #PerrosDePaja, que confirma una cosa: ¡Sam Peckinpah hay uno solo carancho! Igual no está del… http://t.co/bDfrWBbZnZ