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Búsqueda implacable

Lo genuino jamás defrauda

Por Brian Macchi

En la mayoría de las veces, cuando un espectador concurre al cine, tiene una pequeña idea de la película, obviamente, según el grado de interés por este arte. Están los que leen sitios especializados hasta los que se guían por el afiche de la puerta de la sala. Ese minúsculo pensamiento en como va a ser la película lo predispone de diferentes maneras, en algunos casos espera mucho de la producción y en otros, su expectativa es minima.

El que termina por cerrar esta fórmula es el propio film, que dependiendo de su factura, hará que el observador sienta distintas emociones frente a él. En ocasiones, sentirá satisfacción por lo visto; en otras, bronca y desilusión porque el producto no cumplió con su interés, como también podrá sorprenderse cuando no tenía ninguna esperanza previa en la cinta.

En un pequeño análisis, se podría decir que toda película apunta a lograr que el espectador se retire de la sala satisfecho por haber pagado para ver lo que esperaba o más aún. Esto se consigue provocando un alto grado de curiosidad en el público y que su realización no defraude esa atención brindada, pero lamentablemente hoy en día, resulta complicado encontrar films que cumplan esta regla, ya que muchas producciones generan intriga por sus trailers y después, su composición final es pobre y defectuosa.

Sin embargo, (por suerte) todavía existen trabajos que pueden insertarse en la alternativa planteada anteriormente. Uno de ellos es Búsqueda implacable, una cinta de acción donde Liam Neeson demuestra, una vez más, su enorme talento.

En esta película, donde Luc Besson (NikitaEl perfecto asesinoEl transportador) fue uno de los guionistas. Un espía retirado sólo dispondrá de unas horas para recuperar a su hija secuestrada, sin motivo aparente, por una peligrosa banda especializada en la venta de jóvenes adolescentes. El ex agente tendrá que volver a París y utilizar todas las herramientas que aprendió en sus años en la fuerza para localizar a su hija antes que sea demasiado tarde.

Basándose en la sinopsis, la cinta hace recordar aquellos films de Charles Bronson, donde el padre, o esposo, salía a recuperar o tomar venganza por algo que le habían hecho a su familiar sin importarle mucho lo que le rodeaba. Y este prejuzgamiento de la película, no defrauda a quien imaginó un trabajo de ese estilo, ya que la producción tiene la acción y el vértigo que poseían aquel tipo de realizaciones.

Es una cinta que, a priori es de acción y al finalizar, confirma su condición de tal porque contiene todos los elementos precisos para que así sea y estos componentes se encuentran perfectamente ubicados para hacer de este film una acertada producción. Esta característica hace que la película siga un camino lógico que rápidamente será captado por el espectador, el cual podrá acertar como será el instante siguiente de la trama, pero lo atractivo de Búsqueda implacable es como se realiza dicho momento, con el carácter y la fuerza necesaria para que sea interesante igualmente. El director Pierre Morel logra excelentes escenas de acción y grandes persecuciones muy bien filmadas, más allá que en algunos minutos utiliza el “maldito” temblequeo creado por el desastroso Michael Bay, para intentar darle vértigo a las imágenes.

Además de la destacable creación de determinados instantes que tiene el realizador y un guión preciso, acotado y certero, el punto más alto de la cinta es la labor de Liam Nesson que representa magistralmente a un padre estricto pero de un amor incondicional para su hija, que estará dispuesto a hacer cualquier cosa por recuperarla sana y salva. No se duda de su calidad de actor pero quizás antes de ver este trabajo se creía que Nesson no podría encarar un papel de esta característica, demostrando que su talento va mas allá de cualquier género.

Búsqueda implacable es una muy buena película de acción, que no defrauda ya que desde su concepción hasta su realización es coherente. Genera una expectativa y termina satisfaciendo dicha esperanza. Quizás no integre los estantes más altos dentro de la historia del cine, pero que hoy en día se encuentre un film que sea de acción real, sin exageraciones ni desorbitados efectos especiales, que cautive por sus recursos genuinos y naturales, es digno de destacar.

8 puntos

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