Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Juanma Brignole
Guión: Juanma Brignole
Intérpretes: Joaquín Ayala, Flor Bobadilla, Adrián Vega, Luciano Vega, Liv Abner, Héctor Monzón, Agustín Avalos, Boom Boom Kid
Fotografía: Segundo Cerrato
Montaje: Jos Gili, Anita Remon
Música: Juan Cruz Saravia, Fernando Ahumada, Moisés Pérez
Duración: 70 minutos
Año: 2012
7 puntos
Vahos del ayer
Por Matías Gelpi
Parte de lo esencial del punk rock, tal como lo entendemos en la Argentina, es su necesidad de definirse constantemente. Sin ir más lejos, el nombre de la película de Juanma Brignole, Mis sucios 3 tonos, es una frase definitoria de un tema de Flema, Punk rock sobre Beethoven, que sin dudas es una declaración de principios. Y si estiramos un poco más esta idea, llegaremos rápidamente a la conclusión de que Flema es la banda que trazaba la línea limítrofe de lo “punk”. En Mis sucios 3 tonos, Fun People es la banda que auspicia el ritual en torno al cual gira el argumento, pero en ese universo el Dios omnipresente es Flema, al punto de que nadie lo nombra en vano.
A pesar de que al principio Brignole se excede con la cantidad de referencias obvias a la música y la cultura, en general logra que su película incorpore con naturalidad los rasgos distintivos de finales de los 90. Y si sorteamos cierta previsibilidad del guión y lo desparejo de algunas actuaciones, Mis sucios 3 tonos es un film sólido y orgánico que acumula aciertos, como por ejemplo la puesta en escena y una estética que recuerda al primer Nuevo Cine Argentino, o la música que, con cierto esquematismo, marca el pulso de la narración y está compuesta casi exclusivamente por una prueba de sonido de un recital.
Lo que se nos cuenta con bastante verosimilitud es un conjunto de experiencias de adolescentes que están dejando de serlo, y una de esas noches que puede llegar a ser la última de una forma de vivir. Hay cierto modo final de ver las cosas cuando nos hacemos conscientes de que están terminando, es el filtro mediante el cual Brignole nos propone mirar no sólo una de las últimas noches de un grupo de amigos sino también lo que sucede en el entorno general, la ciudad, el recital, el amanecer y un Boom Boom Kid diurno silencioso que lee libros y se ata el pelo prolijamente y que termina de desmitificar lo que pronto será pasado.
Es interesante el movimiento que se intuye dentro de la historia, claramente hay alguien que está dejando de ser y de pertenecer, las acciones y los diálogos lo expresan pero nunca se termina de explicitar, todo está construido con un recurso mínimo pero suficiente, buen guion y actuación.
Entonces el punk, de naturaleza conservador, es una forma de gritarle “no” al tiempo, que por supuesto termina aplastándolo y luego se convierte en una de las formas de la melancolía. Y es lo que de alguna manera termina definiendo lo expresado por Mis sucios 3 tonos.

