Título original: Branco sai preto fica
Origen: Brasil
Dirección: Adirley Queirós
Guión: Adirley Queirós
Intérpretes: Marquim do Tropa, Shockito, Dilmar Durães, DJ Jamaika, Gleide Firmino
Fotografía: Leonardo Feliciano
Montaje: Guille Martins
Música: Marquim do Tropa
Duración: 93 minutos
Año: 2014
7 puntos
Una denuncia documentada y ficcionalizada
Por Cristian Mangini
“Blanco sale, negro adentro” es lo que plantea el título en portugués, una consigna que remite a la forma en que eran detenidos quienes frecuentaban clubes clandestinos de música en los ochentas en los suburbios de Brasilia. Por supuesto, en verdad la película de Adirley Queirós no está remitiendo específicamente a un club nocturno en particular, sino que está denunciando un apartheid social desde personajes que sufrieron en su cuerpo las consecuencias de esta persecución.
De todos modos, el film no transita un lineamiento convencional, sino que se va a los márgenes entre el documental y la ficción para dar lugar a un raro híbrido que va de los testimoniales frente a cámara hasta la ciencia ficción, con personajes que están en una búsqueda desesperada por sobrellevar sus vidas deshechas, apelando al formato coral. Entre la maleza de datos que van de la realidad a la ficción, el director se permite la sutil ironía de inventar un pasaporte para poder pasar a Brasilia desde la periferia que rodea la ciudad
Más allá de que a El blanco afuera, el negro adentro le pueden sobrar minutos y por momentos tornarse algo densa, su carismático protagonista y lo osado de la propuesta que, a pesar de jugar con los márgenes de la realidad puede exponer su mensaje claramente, la hacen una propuesta totalmente atendible.
NdR: Esta crítica es una extensión de la ya publicada durante el Festival de Mar del Plata.

