Por Patricio Beltrami
La segunda temporada de Batman: el enmascarado en Prime Video ha pecado por la ambición desmedida de sus autores. Más allá de no haber innovado demasiado en lo visual, la narrativa avanza en piloto automático tras haber establecido las reglas del juego en la primera temporada. En ese sentido, la construcción de la historia a partir de la presencia de dos grandes villanos en Ciudad Gótica resulta fallida, principalmente por una serie de apuros y desprolijidades en las resoluciones. A pesar de que varios capítulos de la serie son muy buenos, en líneas generales la segunda temporada termina siendo no más que correcta. Otra vez con Bruce Timm (responsable de la emblemática Batman: la serie animada) como showrunner, Batman: el enmascarado se desarrolla meses después de la primera temporada. En esta ocasión, el vacío de poder en el mundo criminal de Gótica desata una ola de violencia en las calles. Ante la aparición de villanos sedientos de sangre, Batman y sus aliados se lanzan a una cruzada cada vez más peligrosa. Como si ese panorama no fuera suficiente, entre las sombras emerge una figura que sólo desea destruir al héroe y a toda la ciudad. El primer problema de la segunda temporada se relaciona con la incidencia de los dos grandes villanos en los conflictos centrales del relato. Por una parte, la presencia de El Acertijo, en una versión más violenta que inteligente, como nuevo jefe del crimen se extiende sobre dos tercios de la temporada. Lejos del costado ingenioso y sarcástico característico del personaje, en esta ocasión su gracia se agota en la predilección hacia la crueldad y la violencia sin sentido. No hay nada más que un vulgar mafioso, por lo que su arco se vuelve repetitivo y predecible en sólo un puñado de episodios. Justamente, esta decisión pone en evidencia la otra gran apuesta narrativa: el Guasón. Protagonista de la escena post-créditos de la primera temporada, la personificación del villano resulta completamente distinta a otras versiones animadas o en acción real. En línea con el tono noir de la historia, no sólo este Joker pierde su habitual colorido, sino que se lo presenta como un temible y frío antagonista con influencias expresionistas. Si bien la apuesta resulta interesante a lo largo de buena parte de la temporada, ese atractivo pierde fuerza una vez que el villano se enfrenta al héroe enmascarado. Si bien hay reminiscencias al plan del Batman de 1989, finalmente Timm encuentra su principal fuente de inspiración en el duelo de El caballero de la noche. Más allá que el caos se apodera de la ciudad en un arco que abarca los últimos dos capítulos de la temporada, donde se encuentran los géneros de superhéroes y zombies, Batman y el Guasón mantienen un enfrentamiento demasiado extenso y poco lúcido en un edificio abandonado para dirimir el destino de Ciudad Gótica. Igualmente, lo mejor de la segunda temporada de Batman: el enmascarado acontece en capítulos no demasiado vinculados a los conflictos centrales. En ese orden se encuentra el juego de lealtades y traiciones carcelarias en Deep Cover, el drama de sueños rotos y corrupción corporativa en Rocket´s Red Glare o la batireversión de Una canción de Navidad The Spectral Hand, incluso el drama romántico de Sudden Fear puede incluirse en esta línea. Entre altibajos, el resto de la temporada presenta algunos hallazgos en materia de conflictos y personajes de la semana, pero eso no alcanza para que la serie recupere la solidez narrativa de la primera temporada. Sin confirmación de una eventual continuidad a futuro, la historia parece destinada a perderse entre la bruma, como el Guasón que se arroja al precipicio anhelando el final.
-Todos los episodios de Batman: el enmascarado están disponibles en Prime Video.
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