Título original: Pressure // Origen: Inglaterra – Francia – EE.UU. // Dirección: Anthony Maras // Guión: David Haig, Anthony Maras // Intérpretes: Andrew Scott, Brendan Fraser. Kerry Condon, Chris Messina, Damian Lewis, Tamsin Topolski, Jojo Macari, Con O’Neill, Alexander Hanson, Robert Portal, Joshua Hill // Fotografía: Jamie Ramsay // Montaje: Anthony Maras // Música: Volker Bertelmann // Duración: 100 minutos // Año: 2026 //
7 puntos
UN PEQUEÑO HÉROE ESCOCÉS
Por Franco Denápole
El martes 6 de junio de 1944 los aliados desembarcaron en Normandía con el objetivo de tomar las playas francesas y liberar a la Europa Occidental de la ocupación nazi. La victoria, liderada por el que años más tarde sería el 34° presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, representaría el primer paso en el triunfo definitivo de las Naciones Unidas sobre las Potencias del Eje. Esta es una historia harto contada por todos los medios artísticos y de absoluta cultura general. Sin embargo, la novedad que encuentra el guionista y autor original de la obra, el dramaturgo David Haig, es la forma en la que la enfoca. En 2014, el Royal Lyceum Theatre de Edimburgo le pidió que realizara una pieza acerca de un héroe escocés desconocido. Es a partir de esa consigna que Haig recupera la figura del meteorólogo James Stagg, quien fue el encargado de dar el pronóstico para una correcta ejecución de la estrategia aliada. Una suerte de historia dentro de la Historia, un lado B que hace que este relato tan reconocido valga la pena ser contado una vez más, y la razón por la cual Haig tuvo éxito a la hora de conseguir que se produjera una adaptación cinematográfica, dirigida y coguionada por Anthony Maras.
Por estas razones, además de una película histórica, El Día D: bajo presión es un character study, una narración movida por la exploración psicológica de un personaje antes que por una trama externa. Y es que está bien lograda en el largometraje esta subordinación del acontecer histórico, de los grandes relatos, a los procesos emocionales y mentales de Stagg. Se logra asimismo una bonita concordancia estética entre el detenerse del tiempo ante las meditaciones del meteorólogo y el suspenso generado por las variaciones climatológicas que parecen, también, interrumpirlo. Una serie de aciertos que no funcionarían del todo sin la muy correcta actuación de Andrew Scott, la cual no descansa tanto en la composición de un personaje innovador sino en la destreza técnica con la que lo encarna. Un poco en consonancia con las características que uno podría imaginar de un “héroe escocés desconocido”, Stagg responde al arquetipo reconocible del protagonista discreto, aburrido, antisocial y algo reprimido, pero que, dadas las circunstancias correctas, está al nivel del desafío que se le presenta.
En la película también aparece Brendan Fraser haciendo de Eisenhower, que no desentona, pero cuya caracterización pone en evidencia el posicionamiento político de este film, el cual en ningún momento amaga con ser otra cosa que una celebración del relato oficial occidental. El futuro presidente de los Estados Unidos se retrata como un líder carismático, sensible, que duda de sí mismo pero que nunca pierde de vista su faro moral: el bienestar de sus soldados. Y, esto sí, se contradice con lo dicho anteriormente: si bien el pequeño héroe escocés es finalmente quien, por seguir sus principios y valores, se rebela a la autoridad y termina siendo el motivo central del triunfo aliado, su éxito está puesto al servicio de la gloria estadounidense e inglesa. Se invierte la situación descrita previamente y la historia se subordina a la Historia, la de los buenos, la de los ganadores, y poco o nada hace la película por cuestionar esas categorías y jerarquías anquilosadas, nacidas del revisionismo hollywoodense y, por tomar un concepto un poco sobreexplotado, propias del “norte global”.
Aun con todo, el relato que propone El Día D: bajo presión llega a buen puerto, resulta emocionante por la tarea de su protagonista y atrapante desde el componente anecdótico.
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