Título original: Jeunes Mères // Origen: Francia / Bélgica // Dirección: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne // Guión: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne // Intérpretes: Lucie Laruelle, Babette Verbeek, Samia Hilmi, Mathilde Legrand, Janaina Halloy, Christelle Cornil, Elsa Houben, Günter Duret, India Hair, Joely Mbundu, Selma Alaoui, Fabrizio Rongione // Fotografía: Benoît Dervaux // Montaje: Marie-Hélène Dozo // Dirección de arte: Julien Denis // Duración: 105 minutos // Año: 2025
7 puntos
¿QUÉ SIGNIFICA HACER CINE SOCIAL?
Por Franco Denápole
Los hermanos Dardenne vuelven con una nueva película acerca de un grupo de madres adolescentes que conviven en un refugio de maternidad. Jessica, Julie, Ariane y Perla son cuatro jóvenes que lidian con diversos problemas mientras se enfrentan a su nueva realidad a cargo de un recién nacido. Cada una de ellas atraviesa un pequeño arco en el cual se ponen en juego sus dificultades: desde padres ausentes y pasados violentos hasta novios negligentes y adicciones que persisten. Madres jóvenes despliega un relato coral mediante tramas paralelas y distintas protagonistas con igual peso narrativo.
La decisión de distribuir el protagonismo del largometraje entre varios personajes da cuenta de una búsqueda específica: lo que los directores quieren hacer es trazar un panorama general de los conflictos sociales que rodean a chicas antes que narrar una historia de vida o desarrollar un personaje en detalle. En otras palabras, un cine con vocación eminentemente social, en el que importa no tanto el individuo por sí solo sino dentro de un entramado de vínculos con otras personas.
Aunque conlleve el riesgo de generalizar o abstraer demasiado, la idea de cine social parece ser pertinente para discutir, sino todo el cine de los hermanos Dardenne, al menos su última película. Por lo que haría falta definir un poco más de qué estamos hablando. Para ello se puede hacer un ejercicio breve de comparación. Podría asignársele esta categoría a otro largometraje que, al igual que Madres jóvenes, aborda una serie de cuestiones sociales: La sustancia, de Coralie Fargeat. Este título que dio mucho de qué hablar en el 2024 toma como punto de partida la cuestión del culto a la juventud, la epidemia de patologías asociadas a la dismorfia corporal y el mercado farmacéutico que se aprovecha de esto y lo fomenta. Más allá de la preocupación por una problemática concreta, ambas obras no podrían ser más distintas.
La diferencia, podríamos argumentar, está en el modo en el que estas temáticas se abordan. La historia protagonizada por Demi Moore y Margaret Qualley ensaya un cine que poco tiene que ver con lo que proponen los hermanos Dardenne: mientras el primero se focaliza más en la forma, explorando derivas estilísticas asociadas al terror, lo hiperbólico y lo satírico, y compone una realidad alterada a base de planos artificiosos, escenografías exageradamente sintéticas y una fotografía y banda sonora chillonas, el segundo se ciñe a un verosímil realista y lo sigue sin tomarse casi ninguna libertad estilística. Lo que se logra de esta manera es reducir casi a cero la atención sobre el cómo para que el espectador se enfoque totalmente en el qué. Es en este sentido en el que Madres jóvenes puede ser denominado como cine social y La sustancia no: por la primacía del discurso sobre el lenguaje.
Toca por lo tanto juzgar los méritos y limitaciones de la película de los Dardenne desde este enfoque. Vamos con lo bueno: por un lado, los directores franceses evitan de manera coherente el melodrama, desplegando en su lugar una cámara casi naturalista y apostando acertadamente por la reacción emocional espontánea, muchas veces hasta contenida. Por el otro, aunque el guion no se aboque a explorar en profundidad la psicología de sus personajes, no se olvida de mover al espectador hacia la empatía (sin la cual, por otro lado, toda la propuesta de los Dardenne se caería). En cuanto a limitaciones solo se puede remarcar lo obvio: un cine sencillo o modesto tiene su encanto y es muchas veces necesario, pero no provee las herramientas necesarias para una exploración estética que sea realmente trascendente, que habilite un desempeño artístico memorable. Desde esa humildad asumida, sin embargo, Madres jóvenes nos ofrece un relato consistente y por momentos conmovedor.
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