Por Patricio Beltrami
El camino del héroe nunca había sido tan tortuoso como en Invencible. A partir de la celebrada obra nacida en papel, el creador del cómic y de la serie, Robert Kirkman, había demostrado un excelente criterio para adaptar una historia enorme al formato audiovisual. Más allá del carácter ambicioso de un relato animado que no para de profundizar arcos narrativos complejos a través de una nutrida galería de personajes y conflictos, Invencible nunca deja de ser tan estimulante y apasionante como desgarradora. Concretamente, la cuarta temporada se sumerge en las consecuencias del brutal enfrentamiento entre Mark Grayson/Invincible y Conquest, el viltrumita que lo había dejado a él, a su hermano Oliver y a Atom Eve al borde de la muerte. Si bien los conflictos que se desarrollan en la Tierra evolucionan, tanto en el seno de los Guardianes del Globo como en los diversos villanos de turno, en esta ocasión pesa mucho más lo familiar y lo íntimo que lo superheroico. Más allá de que esto es una característica de la serie, la cuarta temporada de Invincible apuesta a explorar el corazón de los Grayson desde los vínculos entre padres, hijos y parejas, y las cargas personales de experiencias traumáticas y decisiones difíciles, incluso imposibles. Particularmente, este abordaje le brinda el balance ideal a la serie para explotar todas las aristas de la guerra contra los viltrumitas a través del universo. Si bien este conflicto venía dilatándose desde el final de la primera temporada, la historia apuesta de lleno a la confrontación entre la Coalición de Planetas y el Imperio Viltrum. Dada la naturaleza brutal de los viltrumitas, cada enfrentamiento se vuelve extremadamente violento y sanguinario, desde la primera emboscada en el espacio hasta el combate en Viltrum. Más allá de que es un sello característico de la serie, la animación está en su mejor momento. No sólo porque el diseño de personajes y ambientes se conjuga virtuosamente con los cambiantes climas y tonos del relato, enriquecidos a través del gran trabajo con la banda sonora, la música incidental y el reparto de voces, sino que además las secuencias de acción resultan más increíbles que nunca: la brutalidad de los golpes, el ahogo de la asfixia y el impacto de la tragedia y la destrucción lucen espectaculares, a la altura de la grandilocuencia de la historia. En ese sentido, Invencible consigue desplegar su enorme narrativa con inteligencia, ya que a lo largo de los ocho episodios encuentra los momentos adecuados para balancearse entre pasado y presente, dosificando la nueva información sobre hechos y personajes determinantes para la historia. En materia de episodios, nuevamente se juega con subgéneros de manera magistral: mientras que I’ll Give You the Grand Tour oscila entre la tragedia de una civilización y la aventura espacial, en Hurm se explora lo sobrenatural en clave de comedia. Igualmente, los cuatro capítulos de la segunda mitad de temporada resultan excelentes en términos de acción y drama. No obstante, Give Us a Moment roza la perfección como relato tanto en el territorio de lo íntimo y familiar como en lo más brutal de lo superheroico, al tiempo que Don’t Do Anything Rash se destaca en la espectacularidad y lo devastador de sus eventos, tanto es así que podría haber sido el mejor final de temporada de cualquier serie. Sin embargo, Don’t Leave Me Hanging Here representa un maravilloso ejercicio de honestidad por parte de los autores de Invencible, ya que nadie puede salir sin secuelas de una guerra constante, donde constantemente se mata, se muere y se ve cómo mueren aquellos que ama. Entre desequilibrios emocionales, Mark debe afrontar las consecuencias de sus actos y de sus ausencias, aprender a vivir con las decisiones del resto y, sobre todo, con las decisiones imposibles que lo obligan a tomar.
NdR: Todos los capítulos de Invencible están disponibles en Prime Video.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

