Título original: Ídem // Origen: EE.UU. / Canadá // Dirección: Martín Hodara // Guión: Martín Hodara, Cesar Sodero // Intérpretes: Luisana Lopilato, Gustavo Bassani, Jean Pierre Noher, Pedro Merlo, Fabián Novell, Silvana Goldemberg, Tini Goyogana // Fotografía: Mitchell Baxter // Edición: Alejandro Brodersohn // Diseño de producción: Patrick Acuña // Duración: 84 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Prime Video
4 puntos
PASARSE DE ASTUTA
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Hay algunas particularidades en la producción de La caja azul: a pesar de que el relato está situado en la Patagonia, fue rodada en Canadá, con el elenco principal compuesto solo por actores argentinos. Asimismo, se trata del debut como productora ejecutiva con compañía propia de Luisana Lopilato, en un evidente intento por empezar a tener mayor incidencia creativa en las películas en las que trabaja. Y ahí se acaban los datos mínimamente interesantes para un film que se esfuerza un montón para mostrarse astuto, pero que nunca lo logra realmente.
La película de Martín Hodara, disponible en Prime Video, busca distinguirse ya desde la primera secuencia, que nos muestra al personaje de Lopilato como una estafadora que, junto a un cómplice, monta un engaño contra un tipo con guita que está engañando a su esposa. Ahí ya se intenta establecer un juego de complicidad con el espectador, que luego se encuentra, hasta casi la mitad del metraje, con una especie de drama personal en el que el protagonista busca superar un trauma. Este es Pablo (Gustavo Bassani), un joven millonario que, después de un trágico accidente, vive aislado en su casa, hasta que conoce a Lara (Lopilato) a través de una aplicación de citas cuya premisa es el intercambio de un objeto misterioso conocido como “la caja azul”. El vínculo entre ambos va creciendo paulatinamente, lo cual saca a Pablo de su aislamiento hasta que, en un viaje que emprenden juntos, le llega una advertencia sobre la verdadera identidad y los motivos de Lara. Y ese giro lleva al film, en su última media hora, de manera definitiva al thriller.
La mitad inicial de La caja azul, focalizada en la introversión de Pablo, su pasado trágico, su tristeza y sus miedos, con Lara como punto de disrupción para bien y para mal, es la más interesante. Más que nada porque se ve venir un nuevo golpe a su autoestima a través de esa mujer que parece entenderlo pero que al mismo tiempo se sabe que es una mentirosa profesional. El problema es que la puesta en escena de Hodara es apenas aceptable y no se esfuerza demasiado por darle calidez a esa relación que es más platónica que romántica, y encima la química entre Bassani y Lopilato es casi nula. Por eso se impone la languidez y no terminamos de ver una estructura narrativa, sino una especie de sucesión de situaciones expuestas de forma muy esquemática y convencional, que hacen avanzar al relato en piloto automático.
Sin embargo, cuando La caja azul quiere romper con las expectativas y sorprender a partir de sus vueltas de tuerca, termina por mostrarse atolondrada y hasta torpe. Todas las revelaciones que se van acumulando rozan o directamente caen en lo inverosímil, conduciendo rápidamente a la película hacia el desastre. De ahí que haya un contraste marcado entre los dos primeros tercios, que son excesivamente prolijos, y el último, que es un desorden absoluto. La caja azul, con sus ansias por exhibir ingenio y ser impredecible, cae en las todas las obviedades posibles y pierde toda sustancia en el camino.
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