–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Fue una sucesión de derrotas para Tommy (Billy Bob Thornton) en el que quizás fue el capítulo más desparejo hasta el momento de esta segunda temporada. The Pirate Dinner, dirigido por Stephen Kay y escrito por Taylor Sheridan, no fue Landman en su mejor nivel, aunque tuvo un puñado de grandes momentos y diálogos notables. En particular la conversación entre Tommy y T.L. (Sam Elliott) en la que el guión de Sheridan destruye el programa televisivo The View conducido por Whoopi Goldberg, al cual se compara con un pedo en una misa. En ese mismo diálogo, Tommy le describe a su padre el día complicado que se le avecina y ya se ve venir esa cadena de pequeños y grandes reveses que irá acumulando. Empezando por la certeza de que hay cosas de las que termina siendo el último en enterarse cuando debería ser el primero, y que su rol duplicado, como ejecutivo y agente en el territorio, es cada vez menos sostenible. Por eso es que tiene que lidiar con el accidente ocurrido con el camión y la fuga de material tóxico a último momento y como puede, apagando incendios con lo que tiene a mano. A la vez, su hijo Cooper (Jacob Lofland) le aparece con la noticia de que va a proponerle casamiento a Ariana (Paulina Chávez) y, por más que Tommy le recomienda que es mejor esperar a apurarse, no tiene mucho éxito. Pero lo peor le espera cuando llega a Forth Worth, porque todo el asunto legal con la compañía de seguros se revirtió para mal y los 400 millones de dólares que estaban desaparecidos en realidad están, pero inaccesibles. Allí también fallará en convencer a Cami (Demi Moore) de no relacionarse con Gallino (Andy Garcia), quien también está seriamente involucrado en las exploraciones de Cooper. Tommy, por más que quiera alejarse de Gallino y su cartel de drogas, ha quedado estrechamente vinculado y por partida doble, en una situación que lo irrita y también le genera miedo por las posibles repercusiones. Pero si a Tommy le fue mal en casi todo, el resto de los personajes no pueden decir lo mismo. Es que Angela (Ali Larter) y Ainsley (Michelle Randolph) la pasan fenómeno en un cumpleaños inventado y celebrado en el geriátrico, y en el que desfilan toda clase de regalos sexuales. Del mismo modo, el viaje que emprende Cooper para pedirle la mano de Ariana a su padre y futuro suegro sale todo lo bien que podría esperarse, en una secuencia que ratifica que el carácter de su novia viene de familia. Sorprendentemente, T.L. también encuentra cierta comodidad y felicidad, divirtiéndose en su primer encuentro con la vecina Shelby (Audrey McGraw) y una conversación totalmente disparatada con Angela y Ainsley. Pero lo disparatado en serio llegó con la bautizada “Cena Pirata”, que sirve de bienvenida a T.L. (a quien justo se le ocurrió pedir mariscos), en la que todos son un poco obligados a vestirse para la ocasión y en la que sorprendentemente todo sale bien. Por eso el cierre de The Pirate Dinner es relajado y feliz -incluso para Tommy, que recibe un breve y merecido respiro-, en un fuerte contraste con casi todo el resto del episodio, que no fue tan lúcido como en otras ocasiones.
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