Título original: Sirocco et le royaume des courants d’air // Origen: Francia/Bélgica // Dirección: Benoît Chieux // Guión: Benoît Chieux, Alain Gagnol // Voces originales: Loïse Charpentier, Maryne Bertieaux, Aurélie Konaté, Pierre Lognay, Laurent Morteau, Eric De Staercke, David Dos Santos, Géraldine Asselin, Edwige Lemoine, Loïc Guinguand, Cathy Tartarin, Francisco Gil, Maryne Bertieaux, Benjamin Gasquet // Dirección de arte: Marie Bureau // Montaje: Céline Kélépikis // Música: Pablo Pico // Duración: 74 minutos // Año: 2023 //
7 puntos
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ
Por Patricio Beltrami
En un 2025 hasta el momento caracterizado por un calendario de estrenos mayormente discreto, Sirocco y el reino de los vientos representa una bocanada de aire fresco. Esta propuesta animada destinada al público infantil disfraza a la aventura de dos hermanas en un mundo imaginario para contar una amable fábula sobre cómo resignificar una dolorosa pérdida. Asimismo, el juego con la ficción literaria permite que el relato explote formas imposibles para explorar un mundo imaginario tan colorido y creativo como melancólico y peligroso.
Sirocco y el reino de los vientos narra la odisea de las hermanas Carmen y Juliette para escapar del Reino de los Vientos. Durante un fin de semana, ambas quedan al cuidado de Agnes, una amiga de su madre que escribe una saga literaria para niños. Mientras la escritora duerme la siesta, un juguete de los libros aparece mágicamente en la casa. Por culpa del aburrimiento y la curiosidad, las pequeñas terminan en el Reino de los Vientos. Rápidamente, Carmen y Juliette evidencian los riesgos que implica sobrevivir en ese lugar asediado por violentos vientos y tormentas calamitosas, donde son encarceladas y esclavizadas hasta que reciben la ayuda de la cantante Selma. Rompiendo reglas y juramentos, deberán buscar al solitario Sirocco para que les permita regresar a casa, a pesar de que podrían provocar el fin de ese mundo.
La clave para que Sirocco y el reino de los vientos sea un relato tan redondo como querible es su honestidad. En ese sentido, la película nunca deja de asumirse principalmente como una aventura aminada destina al público infantil. A pesar de temáticas como la pérdida, la depresión, los temores y ciertas formas de violencia y opresión presentes en la sociedad, el film nunca se contamina con aires de trascendencia o la pretensión de convertirse en algo más importante de que lo que realmente es. Más allá de que los conflictos parten desde el dolor y los temores de los protagonistas, se enfatiza en cómo se resignifica aquello que ocurre, duele y no podemos cambiar. Aquello que lo que el viento se llevó y no hubo otra opción que atestiguarlo y tener que vivir con ello. Así, Sirocco se aisló del mundo para evitar que su amor fuera el desencadenante del apocalipsis. También, por eso Agnes desarrolló una extensa saga literaria en honor a su aventurera hermana fallecida, mientras que Selma abrazó su nueva vida como una manera de mantener la conexión con Agnes. Si bien el relato se focaliza en el aprendizaje y la maduración del vínculo entre Carmen y Juliette, el corazón de Sirocco y el reino de los vientos está puesto en Agnes y Selma.
Justamente, el explícito vínculo con la literatura podría haber sido otro motivo para que la película se volcara hacia la trascendencia. Sin embargo, la relación no sólo funciona desde el mencionado costado dramático y sentimental, a tal punto de resultar conmovedora, sino que además permite explotar la creatividad del nuevo mundo. Si bien se juega con los colores y los tonos, lo más interesante del Reino de los Vientos es la multiplicidad de formas en el diseño de personajes, espacios y conceptos. En ese orden, la idílica añoranza de Selma lleva a que sea imaginada como un esbelto cisne con voz en ángel en medio una sociedad de seres entre amorfos y repugnantes, mientras que el espacio más allá del cielo, donde se conecta el Reino de los Vientos con la realidad, expresa pura calma y tranquilidad a partir de sus tonos en azul oscuro y el contraste con formas celestiales brillantes en el fondo. Asimismo, la representación de las tormentas logra infundir gracia y temor por partes iguales, al tiempo que la confección de Sirocco, misterioso, lejano e incontrolable, juega inteligentemente con el enigma sobre la deidad, lo mítico, aquello a lo que se teme pero no se conoce, las posibilidades de trascender a las formas desde las infinitas posibilidades que otorga el concepto.
Particularmente, la animación mantiene vínculos con el animé, no sólo en sus formas y en ciertas texturas, sino también en las secuencias de acción y los tiempos narrativos. Justamente, se trata de uno de los tantos puntos de contacto entre la película y la obra cinematográfica de Hayao Miyazaki, que se profundiza a la hora de elaborar un camino fantástico para la elaboración de los conflictos existenciales que afrontan los protagonistas. Asimismo, también se evocan aspectos fundamentales de otras grandes aventuras del cine y la literatura, como Alicia en el país de las maravillas o El mago de Oz. No obstante, Sirocco y el reino de los vientos tiene la virtud de consolidar un camino original más allá de las influencias mencionadas. En ese orden, la experiencia de este relato se destaca por su amabilidad y calidez, logrando conmover desde lo genuino y reivindicando a la imaginación y la aventura como una salida lúdica frente a una oferta cultural que cada día se vuelve más mecánica, pretenciosa y desalmada.
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