Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Sergio Acosta
Guión: Nuni Ferreira
Intérpretes: Sabina Buss, Karina Hermida, Veroka Fedeli, Jorge Vega
Fotografía: Mariano Maximovicz
Montaje: Guillermo Rovir
Música: Matías Carou
Duración: 86 minutos
Año: 2024
5 puntos
AMBICIONES QUE MATAN
Por Guillermo Colantonio
Una película que abre con fotografías siempre genera expectativas, acaso por la misma naturaleza de esos materiales. Rostros que miran a cámara, parejas que parecen unidas y alguna que otra mirada fuera de contexto alimentan un misterio y una necesidad por saber qué ha quedado de esas vidas. La película de Sergio Acosta es un intento por instalar esa intriga y cedérsela a su protagonista, Amanda, una joven periodista que va tras las huellas de su abuela materna, fallecida en extrañas circunstancias, para develar una trama familiar oculta. Hasta aquí, todas buenas intenciones por explotar un mecanismo que es efectivo para una clase de ficciones que se fundan en la espera por resolver un enigma. Sin embargo, por alguna razón que podría ensayarse o estudiarse, se incurre en una serie de vicios y defectos que atraviesa a gran parte del cine argentino actual. No hablamos necesariamente de malas películas, pero tampoco de fallidas. En todo caso, por motivos que los propios cineastas podrán explicar, se advierten grandes baches narrativos, problemas de actuación y, fundamentalmente, una imperiosa necesidad por quedar bien con ciertos discursos mediáticos o marcos ideológicos, como si el cine dependiera de un sistema de enunciación a priori que entorpezca su potencialidad. Un ejemplo lo vemos en una de las primeras escenas. Amanda está en la radio y tiene que dar la noticia de un femicidio. El tema es de actualidad, pero la forma en que se introduce es más bien torpe y obstaculiza, como otros signos, la trama principal, la que versa sobre el malestar físico y emocional de madre e hija. Más adelante, un nuevo procedimiento en busca de la acumulación termina de empantanar la historia. Amanda es sutilmente despedida de la radio y vuelve a surgir la declamación contra el machismo. Entonces, hay una línea narrativa descuidada en pos de incluir discursos donde nadie parece pedirlos. Como si no se advirtiera la diferencia del lenguaje propio de una conquista social y el del cine propiamente dicho en tanto ficción. En ese deseo por marcar territorio, la película se resiente. Si a lo anterior se le añaden un débil desarrollo dramático de algunos personajes, diálogos que carecen de ritmo y verosimilitud, y segmentos donde la tensión se diluye, el resultado es semejante a un tablero de piezas que no terminan por encastrar.
El otro inconveniente (que tampoco escapa a varios títulos nacionales) es la voracidad por acumular situaciones y palabras que atentan contra una intención inicial humilde, minimalista o concentrada en un potente disparador. Se ha visto en muchas películas de los últimos años. Un itinerario físico, emocional, una cadena de hechos en busca de un horizonte narrativo determinado, son obnubilados por otros segmentos que, lejos de integrarse, devienen como piezas a destiempo y mal colgadas. Se capta en principio la voluntad por vincular una historia personal y cotidiana con un marco general que incluye la cuestión del rol femenino en la sociedad, pero lejos de que eso se devele a través de la trama, aparecen diálogos y sentencias que conviven de modo torpe con la historia base. Más allá de todo, que quede el gesto saludable de una producción cinematográfica proveniente de Misiones y la posibilidad de que el cine argentino también salga de un centralismo porteño, aunque es de esperar que no se repitan los mismos clisés, como lo han demostrado otras provincias, causa de agotamiento y lejos de la tan mentada y postergada renovación generacional que suele proclamarse.
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