Título original: Kill
Origen: India
Dirección: Nikhil Nagesh Bhat
Guión: Nikhil Nagesh Bhat
Intérpretes: Lakshya, Raghav Juyal, Tanya Maniktala, Abhishek Chauhan, Ashish Vidyarthi, Pratap Verma, Harsh Chhaya, Adrija Sinha, Meenal Kapoor, Mukesh Chandelia, Madhu Raja, Arun Thakur, Aman Bal, Jatinder, Vipan Dhavan
Fotografía: Rafey Mehmood
Diseño de producción: Rafey Mehmood
Música: Haroon-Gavin, Vikram Montrose, Shashwat Sachdev
Duración: 105 minutos
Año: 2023
4 puntos
MASACRE EN EL NOMBRE DEL AMOR
Por Patricio Beltrami
Kill: masacre en el tren es otra sangrienta película de venganza y asesinatos cuya referencia ineludible es John Wick. Sin embargo, sería injusto comparar a la franquicia liderada por Keanu Reeves con esta producción india, que incluso es muy inferior a Monkey man de Dev Patel. Justamente, esa historia había sorprendido tanto por su solidez narrativa como por su lograda apuesta en términos de secuencia de acción desde lo técnico y lo físico. Muy lejos ha quedado Kill de todo esto. Sólo se lo puede caracterizar como una pobre película de acción. Lisa y llanamente, un melodrama exacerbado por la masacre en el nombre del amor.
Como diría el Paz Martínez, el corazón de Kill: masacre en el tren es la historia de amor pirata entre Amrit (Lakshya), un soldado de elite del ejército indio, y Tulika (Tanya Maniktala), la heredera de un magnate local que reniega de un compromiso arreglado contra su voluntad. Sin embargo, sus sueños de un futuro juntos se ponen en jaque cuando un numeroso grupo de delincuentes se sube al mismo tren y comienzan a saquear violentamente a los pasajeros. Superados en número y recursos, Amrit y Viresh (Abhishek Chauhan) se enfrentan a los criminales para intentar que los inocentes sobrevivan al viaje. Igualmente, la violencia escalará gradualmente, convirtiendo a esta misión en un asunto personal para Amrit.
Lo más destacado de Kill: masacre en el tren pasa por algunas secuencias de combate. Por momentos se aprovechan bien los espacios reducidos del tren para desplegar peleas bastante impresionantes desde su crudeza. Hay quebraduras, cortes, disparos, puñaladas, golpes varios al servicio de las desiguales batallas que el héroe va afrontando a lo largo de los vagones. Sin embargo, promediando la película queda la sensación de que el tren queda corto: las fórmulas se repiten y el ingenio en la puesta en escena se va agotando irremediablemente. Incluso, cuando surgen oportunidades interesantes para innovar en ese sentido, el relato se vuelca innecesariamente para el lado del melodrama creando un clima lacrimógeno fuera de tono.
Otro aspecto extraño de Kill: masacre en el tren es la insistencia en otorgarle complejidad a los villanos. Después de robar y golpear salvajemente a los inocentes pasajeros del tren, hay momentos donde los cabecillas de la banda, convenientemente todos familiares, debaten sobre la crueldad de sus actos y la posibilidad de reducir sus bajas por el vínculo fraternal que une al grupo. Del otro lado, el héroe herido por las circunstancias es sólo una máquina de matar. Su máxima virtud es el amor que siente por Tulika, cuya clandestinidad respeta a rajatabla todos los designios de pureza y castidad de la cultura india. Sin matices, sin mayores atractivos desde su personalidad, Amrit se erige como un superhombre a partir de raptos inexplicables de vigor y fuerza, sobre todo para un soldado físicamente desgastado tras enfrentarse a decenas de asesinos a sueldo. Pero cuando se creía que lo peor había ocurrido, Kill: masacre en el tren tiene un giro final tan vergonzoso que se encuentra a la altura de lo peor de Un buen día. Nada más lejos de John Wick.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:


