Título original: Idem
Origen: Argentina
Dirección: Federico Badía
Guión: Federico Badía, Emiliano Cisneros, Juan Francisco Correas
Intérpretes: Gabriel Goity, Emiliano Carrazzone, Agustina Fernández Cámbra, Manuel Martínez Sobrado, Camila Flamenco y Nacho Pérez Cortés
Fotografía: Daniel Ring
Dirección de arte: Lucas Muñoz Bombín
Música: Oliverio Duhalde, Matías Dante
Duración: 93 minutos
Año: 2023
5 puntos
OBJETO CINEMATOGRÁFICO NO IDENTIFICADO
Por Mex Faliero
Como en una de esas comedias policiales de fines de los 90’s, El banquete cruza en su historia a un tranza que cobra para mafias sindicales y políticos corruptos, un sindicalista dispuesto a ganar plata extorsionando a quien sea, un director de cine que trabaja en publicidad pero tiene sus pretensiones artísticas, una periodista que busca el escándalo para no perder espacio, un actor que ha sido galán pero ahora descubrió el cine comprometido y una influencer ingenua que en busca de fama terminará involucrada en una trama policial. En su ópera prima, el director y guionista Federico Badía toma sus riesgos y demuestra cierta ambición para cruzar subtramas y géneros, de la misma forma que muestra despreocupación para incluir en el entramado narrativo algunos elementos que pueden hacer ruido en este presente de extrema corrección política. Por su propia esencia, pero fundamentalmente por un giro que da hacia el final, El banquete es un poco un OVNI dentro del cine argentino actual.
Con habilidad, Badía mezcla todos los ingredientes en una película que luce tan ambiciosa como fallida. Si para los estándares del cine independiente argentino El banquete se anima a ir por la acción, a pasar sin problemas de la comedia costumbrista al policial e incluso a la comedia negra, a sumar locaciones y subtramas con absoluto espíritu lúdico, por otro lado algunas secuencias no están del todo bien resueltas y personajes como el de la periodista se integran a la historia de manera algo torpe. Tampoco ayuda el nivel desparejo de las actuaciones, aunque Emiliano Carrazzone -como el tranza mencionado- lleva con absoluta presencia el protagónico, siendo quien integra a todos los personajes a su alrededor, pero también quien desde el tono hace posible ese cruce genérico constante que es la película.
Sin embargo, hay algo en El banquete que se termina por definir en el último acto y que llega de la mano de un giro que la coloca en un lugar absolutamente inclasificable. No está bien adelantar qué pasa, pero sí señalar que lleva la acción hacia el terreno del fantástico. Esa resolución, entonces, termina por redondear el espíritu juguetón de la película. Y se agradece la intención de tirarse de cabeza y avanzar sin miedo al qué dirán. Habrá quien quede pagando con esa decisión final de Badía y quienes disfruten enormemente el desparpajo. Sí, decir, que para una película que comienza hablando un poco de la realidad argentina, que nos tira guiños a hechos del pasado reciente del país, elude totalmente la responsabilidad de decir algo de manera sentenciosa y verista y resuelve por el lado del disparate: la resolución con el personaje del actor en crisis es simbólica. Y no está mal. Entre tanto cine nacional adocenado, entre tanto cine nacional que dice lo que tiene que decir para su público potencial, una película como El banquete, aún con sus fallas y sus cosas por mejorar, resulta en última instancia estimulante. La palabra inclasificable le sienta bien.
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