Título original: The dive
Origen: Alemania
Dirección: Maximilian Erlenwein
Guión: Maximilian Erlenwein, Joachim Hedén
Intérpretes: Louisa Krause, Sophie Lowe
Fotografía: Frank Griebe
Montaje: Philipp Thomas
Música: Volker Bertelmann, Raffael Seyfried
Duración: 91 minutos
Año: 2023
5 puntos
EL FARO DE LAS AHOGADAS
Por Patricio Beltrami
La sensación de ahogo es una de las experiencias más desesperantes que puede atravesar cualquier humano. Justamente, buena parte de la apuesta de Sin aire se encamina en ese sentido. No sólo porque el conflicto encarna una carrera contra el tiempo para conseguir oxígeno a treinta metros de profundidad y sin ninguna clase de auxilio externo, sino porque también las frustraciones y limitaciones provocan que las protagonistas se vean superadas por las dificultades de una misión a vida o muerte.
Las hermanas Drew (Sophie Lowe) y May (Louisa Krause) llegan a una zona de acantilados para cumplir un ritual anual: Bucear juntas por una zona que habían explorado. Pero desde el comienzo se hace evidente la tensión entre las dos a causa de problemas familiares, al punto de que pareciera que no habían tenido contacto en todo un año. Bajo el mar, las confrontaciones y choques entre las dos desconocidas se vuelven cada vez más intensos hasta que un derrumbe en la superficie provoca que varias rocas gigantes caigan al agua.
En quince minutos, Sin aire plantea su conflicto central: May queda atrapada con baja reserva de oxígeno en sus tanques y, ante ello, su hermana no sólo deberá mantenerla con vida, sino que también tendrá que idear una manera de rescatarla. A partir de ese momento, el relato comienza a jugar con las disímiles personalidades de las protagonistas. Por un lado, la experimentada y apática May hace lo posible para controlar su respiración mientras aguarda que su hermana, visiblemente alterada y superada por la situación, consiga los elementos necesarios para sacarla del mar en tiempo y forma.
Lógicamente, Drew debe enfrentarse a dificultades inesperadas, improvisar constantemente y poner su salud en riesgo para salvar a su hermana. En este marco, curiosamente cierta simbología religiosa ingresa en el relato como una suerte de señales de esperanza para las abatidas hermanas, como la aparición de una iglesia en la costa y el uso de las luces bajo el agua, un faro de las ahogadas y una confirmación de que la voluntad vence a las limitaciones físicas y psicológicas aún en la mayor de las adversidades.
Si bien la tensión en Sin aire se construye efectivamente en cinco o seis secuencias submarinas, conjugándose correctamente desde la acción y el suspenso, queda la sensación de que a la película de una hora y media le sobran unos diez minutos. En ese sentido, la historia pierde atractivo cuando entran en escena los recuerdos de la infancia de las hermanas y algunos pasajes oníricos o más propios de documentales estilizados sobre el océano. Si bien a lo largo de la historia Drew y May logran reconstruir su relación, lo hacen desde la acción, a partir de sus decisiones, errores y sacrificios bajo el agua. Nada tiene que ver con esos recuerdos del pasado, que sólo ocupan lugar en el metraje presuntamente para reflejar cierta profundidad psicológica en el conflicto personal, pero que finalmente no tienen ningún aporte narrativo.
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