Por Mex Faliero
El triunfo de Green book en los Oscar sorprendió a algunos, pero más sorprendió a muchos ver a Peter Farrelly dirigiendo un película que consideran complaciente y alejada de viejas guarangadas dirigidas con su hermano Bobby. Es verdad, en una mirada superficial, Green book parece una película hecha para ganar premios, oportunista por los temas que aborda, y demasiado “simpática” para ser tomada en serio. De hecho, por su tema, las comparaciones con Conduciendo a Miss Daisy surgieron casi espontáneamente, y sin demasiada imaginación. Todo esto, como si un director no pudiera modificar su obra y estuviera condenado una y otra vez a repetir su acto. Sin embargo lamento debo decirles que en Green book hay más Farrelly de lo que parece, empezando porque el director nunca negocia la comedia como territorio supremo. La estructura sobre la que trabaja aquí no tiene demasiadas diferencias con su obra previa: la ruta, el camino, el viaje, es recurrente en el universo Farrelly como lo comprueban Irene, yo y mi otro yo o Tonto y retonto. Pero, aún más, lo es el tema de la dualidad. Las películas de los Farrelly funcionan sobre la confrontación de antagonistas que terminan siendo complementarios, como el chofer de Viggo y el músico de Mahershala. Complementarios, incluso, en sus malos tratos. Y ese antagonismo se dio hasta en el mismo cuerpo, como el Carrey desdoblado de la fabulosa Irene, yo y mi otro yo. Claro que para Peter Farrelly, que siempre dirigió con su hermano, la duplicidad es algo inherente a su obra. ¿O no se acuerdan de los hermanos siameses de Inseparablemente juntos? Parte del valor de Green book pasa por poner esa dualidad en el territorio de la autoconsciencia: porque el chofer de Viggo no es más que el viejo cine de los Farrelly, burdo pero de buen corazón; y el Don Shirley de Mahershala no es más que este Farrelly lustroso y premiable. Pero también hay conflicto: porque Shirley reflexionando sobre cómo un negro termina tocando el piano para blancos ricos dice más sobre Green book y Peter Farrelly que lo que han dicho muchos sobre la película. Como Jekyll y Hyde, Peter Farrelly muestra otra cara que no es otra que la misma de siempre.
