Título original: Idem
Origen: EE.UU.
Dirección: Doug Liman
Guión: Dwain Worrell
Intérpretes: Aaron Taylor-Johnson, John Cena, Laith Nakli
Fotografía: Roman Vasyanov
Montaje: Julia Bloch
Vestuario: Cindy Evans
Duración: 88 minutos
Año: 2017
5 puntos
UNA BUENA IDEA PARA UN CORTOMETRAJE
Por Rodrigo Seijas
Aprovechando una franja de tiempo libre en su agenda, Doug Liman eligió rodar The wall, un pequeño proyecto para Amazon Studios. La razón era simple y estaba en el relato: en el 2007 -cuando el entonces presidente George W. Bush acababa de declarar la victoria en la guerra entre Estados Unidos e Irak-, dos soldados estadounidenses (Aaron Taylor-Johnson y John Cena) son heridos por un legendario francotirador iraquí, que los tiene totalmente atrapados. Sólo una frágil pared sirve de refugio para el soldado interpretado por Taylor-Johnson, quien va entablando un duelo de voluntades con su contraparte.
En cierto modo, se puede ver a The wall como la excepción que confirma la regla: si Liman es un cineasta del movimiento y el dinamismo, esta película parece ser un auto-desafío, por cómo la puesta en escena se sustenta en una narración donde prevalece el estatismo, a partir de los tres personajes y un único espacio que componen la trama. Y la verdad que el realizador no consigue superar del todo ese reto: el relato sólo de ratos es capaz de transmitir una verdadera tensión en el enfrentamiento que propone.
Es que The wall apuesta a una progresión de las tensiones espacio-temporales, poniendo a jugar en combinación dos factores: la incapacidad para distinguir dónde está exactamente el enemigo y la influencia del tiempo (y las heridas) en el desgaste físico-psicológico de los protagonistas. Pero esa jugada se agota rápidamente, con lo que el film sólo puede alimentarse de un par de pasajes puntuales donde logra transmitir la angustia e incertidumbre de los personajes.
Del mismo modo, la otra pugna que propone la película, que es la dialéctica, entre el personaje de Taylor-Johnson y su antagonista, no deja de ser superficial: las referencias a los errores ocultos y a la negación de un conflicto que se pretende terminado pero continúa activo son cuando menos obvias. The wall quiere ser, además de un thriller bélico, una especie de alegato político, pero no tiene nada nuevo para decir. Sólo el cierre, que parece coquetear con los giros típicos del cine de terror, le da una energía inusual a la historia.
La sensación final es que The wall se basa en un concepto inicialmente potente para lo que podría haber sido un corto, pero se revela como débil para un largometraje. Un experimento interesante pero definitivamente fallido.

