Por Rodrigo Seijas
(@fancinemamdq)
El teaser trailer de Logan -supuestamente la última película donde Hugh Jackman interpretará a Wolverine- es sumamente efectivo en su afán por presentar un relato donde se presume que prevalecerá el tono melancólico y hasta terminal. Y lo es en buena medida gracias al tema Hurt, de Johnny Cash, que se escucha durante todo el minuto y medio que dura el adelanto.
Y esto vuelve a probar la pregnancia indudablemente cinematográfica que tiene la música de Cash, la forma conmovedora en que consigue interactuar con las imágenes, reforzando la iconicidad, simbolismo o impacto que se pudiera buscar. Hay algo casi mágico, difícil de explicar, definitivamente poético en cómo los temas de Cash potencian los que se está viendo: esto se aprecia también en, por ejemplo, la secuencia de créditos de apertura de El amanecer de los muertos (probablemente la mejor película de Zack Snyder), en la que The man comes around trasciende el mero comentario de la secuencia de montaje para sustentar lo que es todo un retrato de lo humano frente a situaciones extremas. Como espectadores, no recordamos tanto lo que vemos allí, sino lo que escuchamos, porque eso que escuchamos tiene su propia capa visual desde lo sonoro. Como pocos, la obra de Cash puede pasar a formar parte de nuestra memoria emotiva con extrema facilidad a partir del modo en que es capaz de crear imágenes desde las evocaciones de sus letras.
Hay un componente en la música de Cash. Lo correcto sería decir “estadounidense”, pero lo cierto es que las letras de Cash le otorgan una universalidad a lo estadounidense, para que de repente estemos hablando de lo “americano”. Cash es la “América profunda”, esa particularidad que interpela a lo universal, que fusiona la literatura, la música y la imagen, desde un ritmo eminentemente narrativo, con un montaje melódico, historias que crean imágenes en nuestras mentes y corazones.
“Me lastimé hoy, para ver si todavía siento. Me concentro en el dolor, lo único que es real”, arranca Cash en Hurt, y es inevitable recordar ciertos momentos de nuestras existencias donde no parece haber salida, donde todo es tristeza por lo que ya no es, no fue o no podrá ser. El tiempo, esa materialidad fundamental para el cine -arte asociado inevitablemente a la memoria, al recuerdo de lo que pasó-, es el tema de fondo de Hurt. Es también el tópico que atraviesa, de diversos modos, la música de Cash, quien ya desde su voz parece evocar tiempos inmemoriales. Y forma parte de las huellas en el cuerpo de Logan/Wolverine, ese personaje que parece haber nacido para ser el foco de un tema de Cash. Cuerpo hecho música, música hecha cuerpo.
