Por Mex Faliero
El prólogo de Bali Ha’i, el sexto de la segunda temporada de Better call Saul, es preciso sobre la situación en la que se encuentra Jimmy: el tipo no puede dormir, padece un insomnio tremendo que no puede remediar de ninguna manera, por lo que la solución es regresar al viejo despacho/casa, aquel instalado en el salón de belleza de la mujer asiática. Ahora sí, Jimmy se recuesta y logra conciliar el sueño. Esos detalles, recursos que pueden ser puramente estéticos pero que esconden rastros de las criaturas que habitan la serie, son los que hacen de Vince Gilligan uno de los mejores autores de la televisión actual. Better call Saul va creciendo progresivamente, y este capítulo ha sido otro momento alto dentro de la historia de la serie.
No tengo forma de saber si Gilligan y su compadre, Peter Gould, en algún momento habrán desistido y comenzado a tirar centros para la platea, como manotazos de ahogado, para unir Better call Saul al universo de Breaking bad. No sé si es un movimiento consciente o la historia decididamente tenía que ir hacia ese lugar, o si apuraron las cosas a sabiendas de lo irregular y un poco frustrante que resultó la primera temporada. También es cierto que no hay apuro en sus acciones, y que el crecimiento en la tensión de cada capítulo es progresivo y coherente con un arco dramático. El tema es que para que eso suceda la trama de Mike ha ido ganando protagonismo, y a su alrededor van apareciendo muchos personajes en forma de guiños: Héctor Salamanca primero, ahora aquellos terribles hermanos mellizos.
Lo cierto es que Better call Saul está pensada como un drama judicial con un fuerte componente moral. Y tal vez era un poco insatisfactorio si tenemos en cuenta que, más allá de lo logrado que pueda estar, el tipo de tensión que se genera es bien distinto al del más puro policial que explotaba Breaking bad. Lo positivo en el caso, es que el movimiento, ese acercamiento entre ambas series, se da de una manera fluida, sin necesidad de forzar las cosas. Está claro que el crecimiento de Mike y Jimmy se va dando en paralelo, y ambos continúan la lucha por no quebrar hacia el lado oscuro de su fuerza: por lo que vimos en este capítulo, ambos están muy cerca de que eso ocurra.
En Bali Ha’i sigue tomando fuerza el personaje de Kim, que parece ser el lugar por donde Jimmy terminará explotando. Hacia el final del capítulo, logrando un círculo perfecto con el comienzo, Jimmy recibe una noticia que posiblemente lo precipite en alguna dirección… dirección que puede llevar a un nuevo amanecer como Saul Goodman. Pero lo interesante de la escena es la forma en que el abogado le da solución a un problema que venía arrastrando desde hace capítulos, uno menor si tenemos en cuenta la dimensión de sus otros problemas: Jimmy descubre la forma de hacer que el vaso, aquel para café que le regaló Kim, entre en el posa-vasos de su auto. Obviamente es la solución pragmática, no la mejor, pero sí la que termina con el problema de pleno. Esos métodos, esas formas, que amenazan constantemente a Jimmy, el camino por el costado, es el que comienza a tomar y el que venimos esperando hace mucho tiempo. El próximo capítulo, Inflatable, amenaza con reencontrar a Mike y Jimmy. Cero que se viene un interesante final de temporada.

Recapitulación de Better call Saul: Bali Ha’i https://t.co/hA09NEvDeb https://t.co/EbwTRS7fQi
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