Título original: Hopeu // Origen: Corea del Sur // Dirección: Na Hong-jin // Guión: Na Hong-jin // Intérpretes: Alicia Vikander, Michael Fassbender, Hoyeon, Taylor Russell, Cameron Britton, Zo In-sung, Hwang Jung-min, Eum Moon-suk // Fotografía: Hong Kyung-pyo // Montaje: Sun-Min Kim // Música: Michael Abels // Duración: 160 minutos // Año: 2026
6 puntos
DEL FESTÍN AL EMPACHO
Por Guillermo Colantonio
Hay, por lo menos, dos formas de ver Hope, la locura surcoreana dirigida por Na Hong-jin. La primera, la más estimulante, consiste en entregarse a un frenesí que funciona, mayormente, durante la primera hora. Policías y cazadores van detrás, infructuosamente, de un ser cuya naturaleza desconocida vuelve todo impredecible. Pura adrenalina. Cine falopa. Son sesenta minutos en los que se combinan una extraordinaria capacidad para crear incertidumbre y secuencias de acción de carácter demencial. Na Hong-jin demora la aparición de la criatura y convierte sus efectos sobre el pueblo-los cuerpos, los destrozos, el desconcierto- en el verdadero centro del espectáculo. La cámara organiza el caos con una precisión que recuerda a los grandes maestros del género. Algo inexplicable asedia a una comunidad. Lo interesante de este tramo es que la intención de Na Hong-jin no parece conformarse con utilizar el cine fantástico como una maquinaria de entretenimiento. Parte de una situación relativamente sencilla y la transforma progresivamente en un relato de proporciones monstruosas, donde se mezclan el terror, la ciencia ficción, la comedia negra, el policial y la aventura. Se sabe: gran parte del cine surcoreano de las últimas décadas entiende de estas ensaladas genéricas y de cómo potenciar las posibilidades tecnológicas para amplificar los efectos visuales y sonoros en las salas. Paradójicamente, sin embargo, lo único flojito son los efectos de algunas criaturas, más cercanas a malos dibujos animados.
Después, incurre en el pecado del estiramiento y se pasa de rosca con el verosímil. Entonces, el festín se transforma en la gran comilona. Cuando el misterio empieza a resolverse, la película incorpora nuevas criaturas, explicaciones mitológicas y líneas narrativas que no siempre terminan de integrarse. En otras palabras, cae en la trampa de su propio empacho, aunque vuelva esporádicamente sobre esos buenos momentos que se disfrutan a pleno. El reparo principal es que la desmesura no siempre equivale a libertad formal. Una película puede romper las convenciones, mezclar géneros y sorprender constantemente, pero necesita que esa proliferación encuentre una forma. Y la sensación es que se descarrila el carrito en el tren fantasma.
A diferencia de antecedentes como The Host (Bong Joon-ho, 2006) o Invasión zombie (Yeon Sang-ho, 2016), donde los rasgos genéricos no opacaban la lectura sobre el modo en que los vínculos familiares se transforman en plena era del capitalismo salvaje-tan salvaje como las criaturas que acechan-, Hope se conforma con un hedonismo exacerbado hasta el exceso. Sus dos horas y media conducen del disfrute al agobio. La resolución, claramente, no está a la altura de los logros iniciales: es como pasar de Halloween (1978) al mundo de Avatar (2009). Aun así, prescindiendo de sus defectos, vale la pena subirse a esta montaña rusa asiática.
Si disfrutás los contenidos de Funcinema, nos gustaría tu colaboración con un Cafecito para sostener este espacio de periodismo independiente:

