–Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Creada por Tessa Coates y con nombres disímiles entre sí como Peyton Reed (que dirige los dos primeros episodios) y Andy Muschietti en la producción, Juntas o muertas, disponible en Prime Video, es a la vez una producción convencional y también una rareza. Convencional porque en buena medida es una comedia de acción que no se aparta de unos cuantos lugares comunes de este tipo de propuestas. Una rareza porque, a medida que avanza su relato, aparecen varios elementos que la colocan en un lugar mucho más dramático. El relato se centra en Debbie (Octavia Spencer) y Judith (Hannah Waddingham), que son mejores amigas desde hace un largo tiempo. La primera, norteamericana, es una mujer de familia que tiene dedicada su vida a impulsar la carrera de su marido, un legislador británico con ambiciones de llegar a primer ministro. La segunda es, supuestamente, una contadora forense, aunque su verdadero trabajo, el cual mantiene oculto de todos sus conocidos, es como asesina internacional. La rutina de ambas colapsa cuando confluyen varios acontecimientos: una mujer del pasado de Judith que reaparece en busca de venganza; un trabajo que sale mal; un entramado de corrupción que involucra al esposo de Debbie y la mafia albanesa. Todo esto fuerza a ambas a huir, perseguidas por mafiosos, la organización para la que se desempeña Judith, la Interpol y, por supuesto, el aspecto más tétrico del pasado de Judith, que se ha corporizado en un figura despiadada y destructiva. En función de todo esto, Juntas o muertas es, por un lado, una comedia que trata de sacarle todo el jugo posible a las capacidades cómicas de Spencer y Waddingham, que logran una química entre ambas más que aceptable, y que fluyen por momentos muy bien con la fisicidad hilarante que plantea la trama. Por otro, una historia que va creciendo en dramatismo y en donde la violencia va perdiendo su papel humorístico para pasar a ser una expresión de errores que se pagan muy caro, hasta coquetear incluso con la tragedia. Hay, de hecho, un par de muertes de personajes relevantes que son entre shockeantes y dolorosas. Eso habla de una serie que, por más que apele a unos cuantos esquematismos tanto en el humor como en el thriller, no deja de exhibir una ambición considerable en su mixtura de géneros y tonalidades. De hecho, Juntas o muertas gana cuando va profundizando en el vínculo entre Judith y Debbie, cuya amistad es a la vez honesta y repleta de mentiras, y que deberán reconstruirse mutuamente mientras esquivan las balas y se cruzan con otros individuos que interpelan las decisiones que las han llevado hasta ese presente problemático. Incluso se puede destacar que van apareciendo otras subtramas que podrían ser un lastre y que sin embargo la narración las configura con el cuidado suficiente para que cobren vida propia. Por eso no deja de ser una pena que el último capítulo, luego de varias idas y vueltas que fusionan muy bien la tensión y humor, el conflicto principal se resuelva a las apuradas y de forma endeble, mientras se dejan plantadas varias semillas para una eventual segunda temporada. Juntas o muertas supera las expectativas que se podían tener en función de su propuesta inicial, tiene varios hallazgos formales y narrativos, pero se queda corta cuando tiene que acomodar todas sus piezas.
-Los ocho episodios de Juntas o muertas están disponibles en Prime Video. Todavía no se ha confirmado una segunda temporada.
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