Título original: Ídem // Origen: Argentina // Dirección: Juan Cabral, Santiago Franco // Guión: Juan Cabral, Santiago Franco // Testimonios: Gary Lineker, John Barnes, Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Julio Olarticoechea, Oscar Ruggeri, Peter Shilton, Ricardo Giusti // Fotografía: Pablo Gallego // Montaje: Lucas Coppolecchia, Sebastian Fasanelli, Juan Pablo Scaglione, Mauro Caporossi // Música: Nicolás Barry, Tomas Jacobi // Duración: 110 minutos // Año: 2026
7 puntos
DOS GOLES MÁS ALLÁ DEL TIEMPO
Por Guillermo Colantonio
El carácter de acontecimiento queda expresado en el título de la película, sobre todo si se atiende al énfasis del artículo “el”. Lo ratifica Oscar Ruggeri, una de las voces participantes en el atendible documental codirigido por Juan Cabral y Santiago Franco. El punto de partida es el legendario encuentro entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de México 86, arrastrado, entonces, por un tejido de genuinas expectativas, razones de orgullo y mucho morbo de la prensa. Porque más allá de que se tratara de un evento deportivo, nadie podía congelar el corazón y hacerse el desentendido. Malvinas se estaba procesando luego del desastre y el fútbol se contaminaba de contenido épico: el campo de juego era otra batalla, el enemigo a vencer era la selección del poder británico y nuestros jugadores, héroes. Las tribunas, por otro lado, representaban las líneas de choque que acompañaban “esta otra guerra”.
Los años pasaron y la perspectiva en el cine apunta a la conciliación y a la reflexión de pares; también a la condena de quienes provocaron tamaña tragedia. Y aunque esto aún no se corresponda del todo con una sociedad argentina polarizada y con gran parte de sus habitantes en actitud entreguista, El partido construye un escenario apto para el diálogo, el recuerdo y algunas emociones vigentes. Para tal fin, convoca a jugadores de uno y otro equipo, no sin establecer ciertas jerarquías. Quienes ofician como guías están instalados en el imaginario como jugadores con retórica superior a la media y formas correctas. Por un lado, Jorge Valdano, acaso el más inglés de los argentinos; del otro, Gary Lineker, el más argentino de los ingleses. Ambos sostienen principalmente el relato que, si bien desmenuza el histórico encuentro, abre aristas desde el punto de vista histórico, cultural, político y social. Son dos caras de una misma moneda, dos enunciaciones complementarias cuyo horizonte es tratar de comprender la dimensión de lo ocurrido, tanto en la guerra como en el fútbol. El desarrollo expositivo no es lineal. Esta alteración de la cronología y un ejercicio de montaje que apuesta a la fragmentación posibilitan un seguimiento ameno, aunque la estética, por momentos, no pueda desligarse del habitual tufillo de las plataformas.
En una segunda línea de testimonios, sentados frente a una pantalla que funciona como espejo retrovisor, se encuentran Ruggeri, Giusti y Burruchaga. Sus intervenciones son más emotivas que intelectuales. Lo mismo ocurre con John Barnes, ese gran gambeteador que hizo todo lo que estaba a su alcance para desestabilizar a una defensa agotada, pero se encontró con “la nuca de Dios” del vasco Olarticochea, otro participante en la película.
La memoria es un gran laberinto de manipulaciones y olvidos. En algunos de sus receptáculos asoma lo afectivo. Cualquier explicación de tinte racional, cualquier documento de pretendida civilización y de objetivación forzada, jamás podrá robar el recuerdo de los dos goles de Diego contra Inglaterra, ni siquiera Peter Shilton. Cada una de sus intervenciones confirma el carácter patético y mediocre de la sombra en que se ha convertido. Incluso, a diferencia de Lineker, de Barnes, al borde de las lágrimas, y de uno de los defensores burlados por la gloriosa jugada -quien guardó en secreto la camiseta celeste número diez por muchos años- nunca entendió su destino en la Tierra: ser la víctima privilegiada de un truco de magia y del gol más hermoso de los mundiales. Eso habría bastado para recordarlo y no la pose de eterno resentido.
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