Título original: The Bluff // Origen: EE.UU. // Dirección: Frank E. Flowers // Guión: Joe Ballarini, Frank E. Flowers // Intérpretes: Priyanka Chopra Jonas, Karl Urban, Safia Oakley-Green, Ismael Cruz Cordova, Temuera Morrison, David Field, Greg Hatton, Pacharo Mzembe, Zack Morris, Gary Beadle // Fotografía: Greg Baldi // Edición: Lisa Lassek // Música: Henry Jackman // Duración: 103 minutos // Año: 2026 // Plataforma: Prime Video
4 puntos
LOS PIRATAS MÁS SERIOS DEL MUNDO
Por Rodrigo Seijas
(@rodma28)
Si hay un subgénero que siempre ha tenido dificultades para llegar incluso a la concreción en el cine es el de piratas. A tal punto que su único hito en las últimas décadas ha sido la saga de Piratas del Caribe, que no dejó de ser una relectura en clave sobrenatural y cómica, por más que le sacara jugo a sus códigos e imaginarios. Por eso no es de extrañar que su vuelta (o por lo menos su intento de regreso) sea a través de otra relectura, esta vez a través de los esquemas del cine de acción. Sin embargo, El engaño, por desgracia, se pasa de solemnidad y desperdicia la oportunidad de ser una aventura como la gente.
El film de Frank E. Flowers, disponible en Prime Video, busca continuar por la senda de la saga de John Wick, que es posiblemente el gran referente del cine de acción de los últimos tiempos. Y la idea de combinar esa construcción estética con la de los relatos de piratas no está mal, pero para eso hacía falta no solo inventiva visual, sino también vocación real por la invención y, principalmente, predisposición al disparate, a entender que muchas veces la violencia es puro artificio y que a los protagonistas de las historias de piratería no se los puede juzgar a través de los parámetros éticos y morales habituales. Pero, ya desde el comienzo, incluso desde su mismo planteo, El engaño le yerra feo, centrándose en una mujer (Priyanka Chopra Jonas) con un pasado en la piratería pero con un presente en el que ha armado una familia casi modelo en un rincón apartado y tranquilo del planeta, que es arrastrada a un enfrentamiento con quien fuera su mentor y amante (Karl Urban), quien llega para encontrar un tesoro que ella tiene oculto y, de paso, cobrar venganza. Si todo suena demasiado serio y rebuscado, es porque lo es.
Si hay algo que abunda en El engaño no es diversión, sino culpa: el pasado de la protagonista es juzgado de forma entre tortuosa y esquemática, hay una seudo reflexión sobre un período histórico en el cual la piratería ya estaba en decadencia que está repleta de conclusiones solemnes y la carencia de humor es total. Y a eso hay que agregarle un intento de introducir una mirada feminista que cae en todos los lugares comunes posibles: los hombres son todos unos jodidos -excepto el marido de la protagonista, que de tan dulce es irreal-, mientras que la heroína es apenas una víctima de las circunstancias, que por ende tiene todo el derecho de ejercer una violencia que se acerca a lo misándrico. Eso lleva a que las escenas de acción, por más que tengan cierta inventiva, no terminen de tener un real impacto y estén interrumpidas por instancias supuestamente dramáticas que nunca superan lo convencional.
En El engaño se nota en demasía que no hay un entendimiento de los elementos lúdicos e irónicos del género de la piratería. Indudablemente, ninguno de los involucrados leyó, por ejemplo, La isla del tesoro, la divertidísima y a la vez perturbadora novela de Robert Louis Stevenson. No estaría mal volver a ese tipo de fuentes, que no confunden lo complejo con lo pretencioso y que han sabido encontrar lo fascinante de esos personajes despiadados que son los piratas.
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