Título original: Idem // Origen: España / Alemania // Dirección: Carla Simón // Guión: Carla Simón, sobre letras de Neus Pipó Simón // Intérpretes: Llúcia Garcia, Mitch Martín, Tristán Ulloa, Celine Tyll, León Romagosa, Hans Romagosa, Marina Troncoso, José Ángel Egido, Miryam Gallego, Sara Casasnovas, Toño Casais, Lia Mora, Helena González // Fotografía: Hélène Louvart // Montaje: Sergio Jiménez, Ana Pfaff // Música: Ernest Pipó // Duración: 114 minutos // Año: 2025 //
8 puntos
DESARMAR EL RECUERDO
Por Guillermo Colantonio
Un viaje, un diario y una búsqueda en el núcleo familiar. Una joven que necesita saber acerca de sus padres ya fallecidos, partícipes de una generación que, posterior a la dictadura de Franco, salió a comerse el mundo y pagó con sus excesos. Carla Simón encuentra en este itinerario momentos luminosos y confirma la importancia de la actuación no profesional como método para descubrir diamantes en lo cotidiano. Intento por reconstruir un relato, juego de espejos para trazar identidades y épocas diferentes.
Luego de la excepcional Verano 1993 y de la muy atendible Alcarrás, Simón cierra la trilogía familiar jugando a desarticular en Romería los lazos que unen el presente con el recuerdo. Todo comienza cuando Marina, una joven de 18 años viaja a Vigo para reconstruir la historia de sus padres, para averiguar qué sucedió con ellos realmente. Sus expectativas se ven amenazadas por secretos y omisiones de la familia paterna. Lejos de poner todo esto en un terreno convencional, la realizadora elige difuminar las fronteras entre ficción y documental, y diseñar un manto de dudas acerca de la naturaleza de lo que vemos y cómo lo vemos. Y si bien es cierto que, a primera vista, el procedimiento da lugar a cierta impresión de relato disperso, el resultado confirma la solidez de una operatoria destinada a librar poéticamente el devenir de la memoria. Para tales fines, el cine se abre como un libro para regalar páginas asombrosas. Toda la secuencia final es un hermoso ejercicio de redención narrativa: las palabras escritas de una madre son reelaboradas en la experiencia de la hija. Si el objetivo inicial de la protagonista es ser reconocida por sus abuelos, el resto es parte de una aventura afectiva y emocional sostenida por una cámara que revela el misterio de la vida.
En Romería, la memoria no se ordena ni se clausura: se prueba, se ensaya, se expone a la fragilidad de los vínculos y al temblor de lo incompleto. Allí donde otras películas buscarían certezas, Simón apuesta por la persistencia de la pregunta y por una forma cinematográfica que acepta la incertidumbre como método. El cierre de la trilogía no funciona como punto final, sino como una respiración profunda que deja abierta la experiencia, confirmando a una cineasta cada vez más atenta a los gestos mínimos y a la potencia emocional de lo que apenas puede decirse.
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