Título original: Idem // Origen: Argentina // Dirección: Sebastián Schindel // Guión: Matías Lucchesi // Intérpretes: Joaquín Furriel, Soledad Villamil, Alejandro Awada, Patricio Contreras, Gonzalo Garrido, Víctor Laplace, María Marull, Javier Pedersoli, Camila Peralta, Sol Wainer // Fotografía: Guillermo Nieto // Diseño de producción: Martín Zabala Monzón // Música: Sebastián Escofet // Duración: 87 minutos // Año: 2025 //
6 puntos
OTRO THRILLER PATAGÓNICO
Por Mex Faliero
Seguramente fue Fabián Bielinsky quien, con El aura, inauguró una tradición más o menos reciente del cine nacional, la de ambientar historias policiales en el sur del país. Una suerte de thriller patagónico, que se relaciona además con otra tradición reciente: los thrillers que hablan de enroscadas tramas familiares, algo sobre lo que El aura no avanzaba, pero que habilitó con su estética. Claro que ninguno como Bielinsky supo amalgamar una serie de referencias e influencias, dándole a ese tono sureño y áspero una caligrafía inigualable, que es tanto cine de autor como gran espectáculo. Una muerte silenciosa, de Sebastián Schindel (Crímenes de familia), pretende inscribirse en esas tradiciones, las del thriller patagónico y la de las tramas familiares enrevesadas, y tiene la factura técnica como para lograrlo, aunque carece de un guión que sepa cómo jugar sus cartas sin adelantar demasiado la estrategia.
En Una muerte silenciosa tenemos a Joaquín Furriel como Octavio, un tipo con evidentes problemas, a quien le cuesta dormir y que se gana la vida acompañando a turistas extranjeros que vienen a participar de tours de caza a cambio de unos bienvenidos dólares. Los primeros minutos son de una extensa presentación de personajes, trabajada con mínimos gestos que siembran pistas para que los espectadores comiencen a hacer elucubraciones luego de su giro principal: una noche, la sobrina de Octavio muere en una confusa situación y a causa de una bala perdida. Entonces, el protagonista comenzará una investigación que el guión de Matías Lucchesi se encarga de enroscar lo suficiente, como para despistar al espectador e intentar sorprenderlo. Porque sí, Una muerte silenciosa apuesta al final sorpresa.
No está mal lo que quiere decir la película de Schindel, el problema es todo lo que tiene que retorcer la trama para decir eso que quiere decir. Una resolución algo inverosímil, que no se corresponde con la estética rigurosa y circunspecta que el director le otorga a la mayor parte del relato. A esto se suman secuencias mal resueltas y algunas actuaciones que no están a la altura (especialmente los personajes jóvenes), lo que le resta potencia a una película que se va destartalando a medida que avanza y va abriendo su trama. En todo caso hay un acabado técnico que hace ver a la película como sumamente profesional, algo en lo que Schindel ha sido siempre muy cuidadoso en su cine. Una muerte silenciosa es una película que funciona más en el plano de las ideas, que en el de la efectividad de su puesta en escena.
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